lunes, 13 de junio de 2011

Baúl de recuerdos

Todavía guardo agendas viejas con números de teléfonos prehistóricos, tarjetas personales de amores imposibles, tickets de restaurantes de cenas románticas de antaño, una flor en un libro que cambió mi vida, una entrada a un recital en compañía de un amor de tiempos remotos, una foto añeja con mi primer amor a los 12 años, mensajes de texto precámbricos que releo de vez en cuando intentando descifrar un porqué, emails de tiempos lejanos escritos por un hombre del pasado que me llenó los oídos de promesas prodigiosas, juramentos épicos y declaraciones de amor eterno que me tomé muy  en serio y al pie de la letra … ¿Y todo por qué?
Porque siempre creí en las historias de hadas, en los finales felices, en el amor para siempre...
¿Sirve de algo conservar recuerdos? Yo creo que sí. Pero, ¿con qué intención lo hago? Creo que en el fondo espero que algún día un príncipe azul del pasado venga a buscarme.
Frases como “Lo pasado pisado” y “A otra cosa mariposa” mucho no me han servido. ¿Tiene sentido ilusionares con un contacto que ya no existe?  ¿Vale la pena alojar la ilusión en un sentimiento barrido por el tiempo?
Los amores del pasado viven en el pasado. Lo único con lo que cuento es el presente…

13 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, vizcacha que guarda muchos recuerdos con olor a humedad que todavía no entiende para qué los tiene.

2 comentarios:

  1. Tú estás como yo con los finales felices y las historias de amor.

    La diferencia es que a tí sí te luce porque guardas ilusiones que no te hacen daño, muy por el contrario, te alimentan y masajean la autoestima. Sigue así, soñando despierta con tus amores perdidos.... mientras llega tu caballero de armadura oxidada.

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  2. Ah! yo borré cientos de mails del "amor de mi vida". y se sintió taaan bien!

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