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domingo, 11 de diciembre de 2011

Un proyectil


Un proyectil es cualquier objeto lanzado al espacio por la acción de una fuerza.
Balones de fútbol o pelotas de tenis podrían considerarse proyectiles, pero el término suele estar referido a armas. Flechas, dardos o lanzas son armas despedidas usando la fuerza mecánica aplicada por otro objeto. Otras armas utilizan la fuerza del aire comprimido para disparar. Pistolas, rifles y demás, utilizan la fuerza expansiva de unos gases liberados por ciertas reacciones químicas.
La balística analiza la trayectoria del proyectil, las fuerzas que actúan sobre el proyectil y el impacto que tiene el proyectil en el objetivo.
Hoy, mientras me abrochaba el jean, el botón se convirtió en proyectil y salió lanzado al espacio impulsado por mi exceso de grasa abdominal.
Científicos especialistas en balística están analizando la trayectoria de botón asesino o proyectil jeanístico . Presumen, que además de la gordura, pudo haber sido utilizada la fuerza expansiva de un gas liberado por ciertas reacciones químicas, más bien gástricas, es decir, un buen pedo.


11 de noviembre de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer de jeans bélicos.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Violación de la privacidad

Violaron mi privacidad. Penetraron mi intimidad y la dejaron al descubierto. Me invadieron por completo, me profanaron. Ultrajaron mis secretos. Violentaron mi entorno y mi interior.  Deshonraron mi imagen manchando mi buen nombre. Exploraron mi reserva sin mi consentimiento. Desvirgaron mi anonimato cibernético. Esto es una calamidad…

No sé qué pensar. No entiendo cómo apareció esta foto mía en la web… Me hackeron la compu. No hay otra. Quiero dejar en claro que esto no es una campaña de promoción de mi blog ni mucho menos. No avalo la difusión de esta imagen en lo más mínimo. Jamás toleraría algo así. Es vergonzoso lo que han hecho. Se habla de violar, penetrar, dejar al descubierto, invadir por completo, ultrajar, violentar, deshonrar, desvirgar y explorar mi imagen. SÓLO mi imagen. Es inaudito. Eso no se lo permito a nadie. ¡Vengan y háganlo con mi cuerpo también, che!

4  de noviembre de 2011 – Diario de Maria Pena, si la hacen, háganla bien carajo. 

viernes, 28 de octubre de 2011

Ánimo por el suelo

Tener un mal día suele ser demoledor. Atravesar una interminable jornada de esas en las que sentís que tenés que arrastrarte para conseguir hasta lo más insignificante, es, meramente, devastador, catastrófico y destructivo.
Sin embargo, para levantar el decaimiento, existe una solución mágica, rápida y eficiente. Pensar en aquellos que están peor que uno.
Y eso es lo que estoy haciendo en este preciso momento.
“Yo tendré el ánimo por el suelo, pero prefiero arrastrar ESO por el piso, y no otras cosas…”

28 de octubre de 2011 – Diario de Maria Pena, todo lo que sube tiene que bajar. Creo que este método de pensar en los que estan peor que yo, no me funcionó demasiado.
Tarde o temprano es el camino de todas… ¡Maldita ley de gravedad!

Maria Pena - Modelo 2050

viernes, 7 de octubre de 2011

No soy yo, es la retención de líquidos

Las excusas que las personas usamos para excusarnos de nuestra gordura son realmente geniales. Decimos cualquier cosa con tal de no reconocer nuestro exceso de grasa y sobrepeso. Cuántas veces hemos escuchado frases con excusas realmente insólitas y que además, todo el mundo sabe, que son eso, simplemente excusas para no reconocer que estamos “gorditos”. La típica “Sí, sí, yo peso 75 kg pero porque soy de huesos grandes”  “Me equivoqué de programa y puse las remeras con agua caliente en el lavarropas, es eso, se debe haber achicado” “Es que tomé mucha gaseosa ayer, por eso estoy así” “Lo que pasa es que estoy con retención de líquidos, ¿viste?”, etc, etc, etc.
Hoy a la mañana, me crucé con la vecina del 2do “E”. Doña Julia es divina. Vive sola con su gato. Es amable y muy reservada. Raro encontrar gente así dentro de un edificio. Desde el verano que no la veía. Pensar, que yo me separé de mi ex a fines de enero y engordé, sistemáticamente, dos kilos por mes desde ese día hasta hoy. Es decir, haciendo un rápido cálculo mental, que la última vez que nos vimos con mi adorable vecina octogenaria, yo estaba 16 kilos más flaca.
Doña Julia es una mujer encantadora, incapaz de decir o hacer algo que lastime a alguien.
-Maria, ¡qué alegría verte! Hacía mucho que no nos cruzábamos. Es que yo estuve bastante mal de salud. Recién ahora me estoy animando a salir un poco…
-¡Uy! No sabía nada… Menos mal que ya está mejor entonces. Se la ve muy bien. ¡Usted siempre tan linda! ¡Y tan guapa!
Pobre mujer. La puse entre la espada y la pared. Yo le había dicho un piropo, un halago, y ella se veía en la obligación moral de devolverme el cumplido. La noté incómoda, entonces fui yo la que rompió el silencio para descontracturar la situación.
-Yo me separé. Estoy viviendo sola desde finales de enero. Hoy puedo decirle que me siento muy bien. Éramos muy distintos. Al principio me costó aceptar la idea, pero era inevitable…
-¡Ay, Maria! Menos mal que me contaste. No me animaba a preguntarte. Hay veces que uno no entiende por qué pasan las cosas cuando pasan, pero después, con el tiempo, uno se da cuenta que todo pasa por algo en la vida y no hay mal que dure cien años...
-Ni cuerpo que lo resista, Julia – agregué. - Bueno, en mi caso, engordé más de 15 kilos. Estoy hecha una vaca inflada.
-Y seguramente el stress te produjo trastornos a nivel digestivo. ¿No te hiciste ver? Capaz estás con inflamación intestinal, por eso estás tan hinchada – me dijo, intentando buscar un atenuante para describir mi protuberante abdomen.
-Y… Puede ser que sea por eso – le contesté. Y mientras me reía buscando su complicidad, añadí - Lo raro es que esa “hinchazón” sea de grasa, y que me haya hecho metástasis en el culo, las piernas y hasta en los brazos; en todo mi cuerpo, menos en las tetas…

7 de octubre de 2011 – Diario de Maria Pena, menos mal que justo llegábamos a la planta baja. Doña Julia es un amor, y yo a veces para hablar, soy una bestia…

martes, 4 de octubre de 2011

Mujer circo

Me encanta que me digan que soy una mujer orquestra. Me levanta la autoestima y me siento orgullosa de mí misma cuando alguien me describe como una mujer versátil. Pero con lo de “mujer circo”, el verdulero  se fue al carajo. Todavía no entiendo si me quiso decir un halago o un insulto. Quizás, asoció la heterogeneidad y los múltiples talentos de los artistas circenses con mi ductilidad y lo polifacético de mi carácter. O, tal vez:
·         Me miró de cerca y me vio los bigotes, entonces me asoció a la mujer barbuda.
·         Sabe que con la miseria que gano por mes para llegar a fin de mes debo ser  maga o malabarista.
·         No me quiere faltar el respeto, y en lugar de llamarme petera o bultera prefiere referirse a mí como una bastonera o tragasables.
·         Cree que por mi gordura y el ancho de mis brazos puedo perfectamente ocupar el lugar de la mujer forzuda.
·         Alguien del edificio le fue con el chimento de mi larga abstinencia sexual y presume que me gustaría recibir un cañonazo del hombre bala.
·         Reconoce mi capacidad de entusiasmarme con las promesas de cualquier pelotudo y me ve como una gran fantasiosa o ilusionista.
·         Supone que el color verdoso de mis ojeras y mi palidez extrema corresponde al maquillaje de un nuevo estilo de payaso bizarro.
·         Se enteró cómo fue que me dejó mi ex y entiende que estoy acostumbrada a los actos de escapistas.
·         Sabe de mis largos eructos diciendo el abecedario completo y me cree soy ventrílocua.
·         Escuchó u olió algunos de mis pedos y comprende que puedo ganarme la vida como lanzafuegos.

4 de octubre de 2011 – Diario de Maria Pena, “mujer circo”. Desde ya, por la gran cantidad de boludeces que digo por segundo podría ser, sin lugar a dudas, en lugar de mentalista, mentausente.

domingo, 25 de septiembre de 2011

Felicidad inducida

“La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia.”
Françoise Sagan
Y si esto no funciona, una píldora de este frasquito cada 6 horas y asunto terminado.
25 de septiembre de 2011 – Diario de Maria Pena, necesito conseguir el tamaño que viene en balde de 15kg. ¿Alguien sabe dónde se consigue?

sábado, 24 de septiembre de 2011

Venganza


"En la venganza, como en el amor, la mujer es más bárbara que el hombre."
Friedrich Nietzsche


La venganza consiste primordialmente en el desquite contra una persona en respuesta a una mala acción percibida. Aunque muchos aspectos de la venganza se asemejan al concepto de justicia, la venganza en general persigue un objetivo más injurioso que reparador. El deseo de venganza consiste en forzar a quien haya hecho algo malo en sufrir el mismo dolor que él infligió, o asegurarse de que esta persona no volverá a cometer dichos daños otra vez. La venganza es un acto que, en la mayoría de los casos, causa placer a quien la efectúa, debido al sentimiento de rencor que ocasiona el antecedente factor.

Pero, ¿por qué habría de temerle a una pobre y frágil mujer despechada?

 








24 de septiembre de 2011 - Diario de Maria Pena, simplemente, una pobre y frágil mujer despechada...

sábado, 10 de septiembre de 2011

Siempre fui muy pochoclera



Palomitas de maíz, pochoclos, pururú, popcorn, canchita, canguil, pororó, cotufas, poporopos, crispetas, maíz pira, cabritas de maíz, maiz tote, pipocas, rosetas, roscas, tostones, cocaleca o mariapenas, no importa cómo las llame cada uno, ellas son la compañía perfecta para una noche dedicada al buen cine.


ACLARACIÖN:
Este último término, mariapenas, aun no ha sido aprobado por la Real Academia Española, como sinónimo de palomitas de maíz, pero, me animo a publicarlo, ya es utilizado en varias zonas del conurbano bonaerense y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se lo considera, el favorito de la población citadina y suburbana, ya que este vocablo es el más adecuado para describir con precisión la visible deformidad del copo de maíz inflado. El ADN de su aspecto amorfo coincide en un 99,99% con el de una mujer de nombre Maria Pena, de allí esta nueva acepción del término.


10 de septiembre de 2011 – Diario del Pochoclo, digo, de la palomita de maiz… ¡Uy! Perdón, del pororó… Estem… Diario de esta chica, la que es igualita a un maíz inflado, blanquita, gordita y deforme… Diario de Maria Pena, ahí me salió. (después de oír la descripción, es imposible no visualizarla y que no te salga el nombre)

lunes, 5 de septiembre de 2011

Alma a dieta

Hace cinco horas, cuarenta y tres minutos, diecisiete segundos que empecé la dieta. Tiempo suficiente para empezar a agonizar. “Veo gente muerta” Ya se han cumplido más de cinco horas de abstinencia calórica que resultaron ser eternas. Una inmortal tortura alimentaria. Un desproporcionado sufrimiento manducatorio. Me invade una terrible congoja gastronómica, una profunda melancolía por los hidratos de carbono que ya no estarán. Estoy desesperada. Mi desconsuelo alimenticio es desgarrador. Padezco angustia oral, lingual y dental; hasta inclusive siento profunda tristeza en la curva del paladar. Mis papilas gustativas lloran su desolación. Mi sistema digestivo ha firmado su certificado de defunción. Lo sabe, está condenado a una muerte segura. Mis intestinos suplican piedad. Entienden que son víctimas inocentes de un flagelo dietario. Tan sólo cinco horas, cincuenta y siete minutos, nueve segundos han pasado y mi cuerpo entero se amotina reclamando JUSTICIA. Tic, tac, tic, tac. Cinco horas, cincuenta y siete minutos, cuarenta y ocho segundos. ¿No me notan más flaca? Tic, tac, tic, tac. Cinco horas, cincuenta y ocho minutos, trece segundos… Necesito subirme a una balanza. Tic, tac, tic, tac. Cinco horas, cincuenta y ocho minutos, cincuenta segundos… Creo que estoy enloqueciendo… Tic. Tac. Tic. Tac…

5 de septiembre de 2011 – Diario de Maria Pena, adelgacé 21 gramos.

ACLARACIÓN: 21 gramos: a comienzos del siglo XX, el Dr. Duncan MacDougall realizó una serie de experimentos para probar la pérdida de peso provocada supuestamente por la partida del alma del cuerpo, al morir. MacDougall pesó pacientes moribundos en un intento por probar que el alma es tangible, material y por ende mensurable. Veintiún gramos es la cifra que se ha convertido en sinónimo de la medida de la masa del alma.

Pasando la situación en limpio, no adelgacé una mierda. Los 21 gramos de menos que tengo, se deben a que soy un ser despiadado que perdió su alma.


miércoles, 31 de agosto de 2011

Mi talento

No hay que darle tanta vuelta al asunto. Hoy a la mañana, mientras me cambiaba, descubrí mi verdadera vocación. Allí, justo en frente mío, estaban todas las respuestas a los grandes interrogantes de mi vida. Porque a veces, las soluciones están tan cerca, que no podemos verlas. Cuando las descubrimos, nos damos cuenta de que siempre estuvieron allí, delante de nosotros, esperando simplemente que las viéramos.
Algo similar me ocurrió hoy.
Creo haber visto la luz. Creo haber encontrado mi propio camino. Creo estar parada frente a mi vocación. Creo haber descubierto el motivo de mi paso contingente por esta vida. Creo saber la razón de mi existir. Creo, finalmente, haber visualizado mi TALENTO.
Sí. Así de simple. Y si tiene que desaparecer el blog, que desaparezca. “Mujer sin talentos – Diario de Maria Pena” no va más.
Me siento en el apogeo de mi existencia terrenal. Tengo UN talento tangible…
¡Cuántas veces me ha pasado que al mirar hacia atrás me invadió una sensación de disconformidad con las decisiones tomadas y los rumbos elegidos! ¡Cuántas veces me ocurrió no haber tenido el suficiente coraje para jugarme por aquello que sentía era mi destino!
Hoy lo descubrí, y ya no puedo mirar hacia otro lado y ser indiferente a ese llamado casi espiritual y trascendente, porque sería cómplice de mi propia desgracia o coautora de mi infelicidad.
Tengo cumplir con una misión. Para ello estoy aquí.
Quiero ser como aquellos altruistas que a lo largo de la historia han puesto de lado sus propios intereses para entregarles sus vidas a los demás.
Mi vocación para la ayuda comunitaria fue siempre una llama encendida en mi espíritu. Quiero poder colaborar con los que más lo necesitan. Socorrer a los que están en peligro. Ayudar a aquellas personas que corren riesgo de vida.
Voy a ofrecerme como voluntaria para realizar rescates en el agua. Quiero transformarme en una socorrista y rescatista pluvial. Trabajar en océanos, mares, lagos, lagunas, ríos, arroyos, represas, zonas inundables o hasta incluso charquitos.
Porque no puedo desperdiciar este don con el que cuento. Un par de terribles FLOTADORES en la espalda. Todo alrededor de donde solía estar mi cintura, ahora hay un prominente SALVAVIDAS natural de grasa y adiposidad.
Creo estar en condiciones de asegurar que podría perfectamente trabajar como BOYA HUMANA y ponerme al servicio de la comunidad. ¡Siempre lista!

31 de agosto de 2011 – Diario de Maria Pena, colores a evitar por ahora son el amarillo, el naranja, o cualquier fluorescente o cinta reflectiva por las dudas de que me arrojen directamente al agua (es invierno, hace frío todavía y no me quiero resfriar)

sábado, 27 de agosto de 2011

Toda una sex symbol







“Dime, oh Dios, si mis ojos, realmente, la fiel verdad de la belleza miran; o si es que la belleza está en mi mente, y mis ojos la ven doquier que giran.”
Miguel Angel Buonarroti








¡Menos mal que somos de épocas distintas, Miguelito!
No me hubiera gustado cargar en mi conciencia con la culpa de haberle cagado la carrera, nada más y nada menos, que al mismísimo Miguel Ángel.  
El tema es que, si nos hubiésemos encontrado cara a cara, no sé que excusa hubiera puesto él para continuar con su teoría de que la belleza estaba por doquier…

Hoy a la mañana me miré al espejo. No salí corriendo porque sabía que estaba sola en mi casa y que la imagen que veía reflejada sólo podía ser la mía y no la de algún mamarracho feo y enclenque que había venido de visita.
Si sigo a este ritmo, tengo miedo de que después de muerta, me embalsamen para exponerme en el Museo de Ciencias Naturales de la Plata. De verdad lo digo. Soy el estereotipo perfecto de la fealdad en su estado más puro. Una caricatura inmaculada de la asimetría. Un verdadero adefesio humano.
Antes era, simplemente, fea. Ahora estoy fea, gorda, blanda, peluda, pálida, arrugada y con una maraña pajosa e ingobernable en la cabeza.
Igualmente, tan mal no estoy… Con unas cuantas cirugías, una buena dieta balanceada, una rutina diaria de dos horas en el gimnasio, una depilación profunda, varias sesiones de cama solar, una milagrosa crema anti-age y una visita a la peluquería, más o menos estamos…

27 de agosto de 2011 – Diario de Maria Pena, a pasitos nada más de convertirme en toda una sex symbol...

Dedicado a T.A.M. que utiliza el calificativo “adefesio humano” para describir su estado natural de forma cotidiana.

martes, 9 de agosto de 2011

¿Estás bien? Te noto demacradita…

La convivencia laboral es todo un arte y yo no me considero una persona muy diplomática que digamos. Por el contrario, cada dos por tres se me salta la chaveta y ¡otra que la bomba atómica! ¡Termino víctima de mi propio tsunami verbal!
Ayer, protagonicé esta hermosa conversación con una compañerita de trabajo que me lleva unos cuantos añitos. Ella habla todo con diminutivo, viste una rebosante sonrisita falsa todo el día y cubre su estirada piel del rostro con toneladas de revoque, labios rojos, cejas delineadas y pestañas postizas. Prácticamente no interactúa no el personal femenino de la oficina. Su especialidad son los solteros, divorciados, separados, casados, juntados, etc., etc., etc.
Yo estaba concentrada, completando unos formularios en la compu, cuando de repente la veo parada frente a mí:
- Che Maria, hace un par de días que no te veo bien, ¿estás enfermita? – me preguntó con un tono irónico que me hizo dudar. Las yeguas trepadoras como ella, jamás hacen preguntas inocentes o como mero gesto de buen compañerismo.
- No, para nada. ¿Por? Estoy un poco cansada, nada más.
-  ¡Ah, me quedo más tranquila! Parecés enfermucha. Te lo pregunto porque cada día te noto más demacradita y además, hoy a la mañana, vi al Doctor Martínez salir de tu oficina... Capaz vino a hacerte un “service”, digo, una visita domiciliaria…
- Mmmm… No sabía por qué lado venía tu” preguntita”. Ahora entiendo todo… Gracias por preocuparte, divina. Pero estoy muy bien de salud. El doctor vino a buscar unos papeles que me dejó Ramírez.
Tenía ganas de matar a esa envidiosa mosquita muerta pero conservé la calma todo lo que pude, hasta que la muy lengua bífida arremetió con todo y me dijo:
- Bueno. Me quedo más tranquila. Creí que estabas enfermita y que el doctor había venido a tomarte la temperatura personalmente… Pareciera que estás hirviendo, nena…
- Mirá, vieja de mierda. Acá el gato sos vos. Larga y reconocida reputación tenés. ¡Giro de cuarta! Cada vez que tu marido viaja al interior, se ve salir a varios militares de tu casa. ¿Y sabés? Yo te encaro para preguntarte si te estás por enlistar en el ejército o si te estás preparando para la guerra, ¿o sí? Lo que pasa es que a vos, no sólo los militares te dan bomba cuando tu esposo no está, también los plomeros vienen a destaparte los caños, los carpinteros te clavan por todos lados y los albañiles te dan masa…

9 de agosto de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer demacrada pero sana, civil pero guerrera…

lunes, 8 de agosto de 2011

Una máquina de hacer cagadas

Ya no le doy más vueltas. Soy una máquina de hacer cagadas. Si las cagadas cotizaran en bolsa, sería millonaria. Mi producción ininterrumpida de cagadas a lo largo de toda mi vida merece un reconocimiento. Me imprime un sello de personalidad. Lo que toco, lo arruino. Si existe una posibilidad de que algo salga mal, yo aumento las probabilidades. Sin embargo, en las últimas 72 horas he batido mi propio record.
En resumen, el viernes llegué muy tarde a casa después del laburo. Fue un día interminable. Infernal. En toda la tarde creo que pude levantarme una sola vez para ir al baño. Cuando llegué a la puerta del departamento, tipo 10:30 de la noche, la vejiga me explotaba. Y viste que cuando estás en la puerta de tu casa y ponés la llave en la cerradura, te relajás. Pensás en lo cerca que estás de conseguirlo y esto, por lo general, te juega una mala pasada. Bueno, eso mismo me pasó. Me relajé y me piyé encima. Un poco nada más. En la desesperación por llegar al baño y desechar los líquidos en el lugar adecuado, me arranqué el botón del pantalón que se me había trabado y me senté en el inodoro.  El “plop” que sentí me llamó poderosamente la atención. Los “plops” se disfrutan cuando uno está sentado en el trono haciendo lo “dos”, es decir, haciendo cacona no pipino. Y yo estaba meando, no cagando; así que ese ruido no tenía nada que ver. Una vez que terminó de salir todo el pipí contenido durante más de 6 horas, miré hacia el fondo del excusado y ahí estaba. Mi celular. Esa explosión de agua era mi celu cayendo del bolsillo de mi jean y hundiéndose en las profundidades de agua y meo de mi inodoro. En la desesperación, metí la mano para sacarlo. Abrí la canilla y lo enjuagué. Después, lo desarmé y lo sequé con el secador de pelo. Como la ansiedad me mata, una hora más tarde, ya lo había armado para ver si funcionaba.  Lo prendí. Es fácil hablar con el diario del lunes. Hoy lo llevé a arreglar y el técnico me dijo que lo peor que le pude haber hecho al aparato fue prenderlo cuando todavía estaba mojado. En síntesis, el teléfono no tiene arreglo. Pero hay algo más. Como estaba muerta de hambre y no tenía ganas de estar una hora con el secador en la mano, lo dejé enchufado en el baño, apoyado en una toalla, apuntando al celular, y me fui para la cocina a prepararme unos fideos. La señal que determinó que dejara de secar el celu fue el olor a quemado que venía del baño. El secador pasó a mejor vida. Los fideos se me pegaron, pero los comí igual. El sábado rompí el único vaso de vidrio que me quedaba, y mientras limpiaba la ducha, me manché el pantalón con lavandina. Mi único consuelo fue que, por lo menos, era el mismo pantalón al que le había arrancado el botón el día anterior. Por último, ayer vino una amiga a tomar unos mates a casa. Sin querer, se me cayó la pava eléctrica que me regaló mi hermano al suelo.  Obviamente, la rompí. El agua caliente mojó el estabilizador donde tengo enchufada la compu pero por suerte, no hubo un cortocircuito. Para cerrar con el tema, hoy a la mañana cuando me metí en la ducha, me di cuenta que me había olvidado de comprar shampoo y crema de enjuague (por algo era mi post del día de ayer, hablando de los tipos de shampoo según cada mujer). Así que me envolví en una toalla, sequé mi cuerpecito y vine a trabajar sin higienizarme y con un agradable olor a mujer que ya no lo aguanto. No quiero llamar demasiado la atención en la oficina. Jamás estuve con las piernas cruzadas tanto tiempo…

8 de agosto de 2011 – Diario de Maria Pena, productora N°1 de desechos cloacales del mundo.

martes, 2 de agosto de 2011

Galletitas de zanahoria

Terminar de bañarse y mirarse en un espejo de cuerpo completo en pleno invierno, es una prueba de valor y coraje que pocas personas pueden superar.
Me siento como un pan de manteca fuera de la heladera.
Soy pegajosa y de color blanco viejo amarillento. No tengo forma y estoy cada vez más blanda. Nadie quiere “comerme” así nomás porque soy horrible y si alguien me llegara a poner un dedo encima, me deshago, me derrito al instante…



2 de agosto de 2011 – Diario de Maria Pena. Acá les dejo una recetita bien fácil: mézclenme con harina, una pizca de sal, un buen par de huevos y una zanahoria y métanme al horno a temperatura máxima. ¡Y que sea lo que Dios quiera!

domingo, 31 de julio de 2011

Una mujer de verdad

Una mujer de verdad le entrega su vida a los que ama. Acompaña a su pareja ofreciéndole apoyo incondicional y resigna sus proyectos personales para brindarse por completo a su familia. Una mujer de verdad tiene su hogar siempre limpio y ordenado, las camas tendidas, la vajilla limpia y prolijamente ordenada en la alacena, el cesto de la ropa vacío, la ropa planchada y cuidadosamente doblada en su lugar, además de los pisos brillantes y relucientes. Una mujer de verdad está siempre arreglada, bien vestida y perfumada. Sus manos son suaves, sus uñas impecables y su cabello es dócil. Una mujer de verdad es una dama, refinada y correcta, jamás dice malas palabras y es cortés y tolerante en todo momento, lugar o circunstancia. A una mujer de verdad le sobra paciencia para atender a su familia, jamás está cansada y siempre tiene una sonrisa en los labios y una frase amable para todos. Una mujer de verdad se preocupa por su silueta y jamás sufre de sobrepeso. Se mantiene sensual y radiante para su esposo, a pesar del paso tiempo. Una mujer de verdad es una puta en la cama, una profesional exitosa y pujante en su trabajo, una devota madre con sus hijos, una pulcra ama de casa en su hogar, una esposa incondicional y una hija ejemplar…
31 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena, sospecho que soy hombre…

sábado, 30 de julio de 2011

Soy un Teletubbie

Mis fines de semana parecen escritos por los guionistas de los Teletubbies. Jamás pasa nada interesante y se repiten siempre las mismas escenas…  
Me siento igual que un Teletubbie. Hay días en los que soy como Laa-Laa, el Teletubbie amarillo, positiva y adorable. Otros, sobre todo en mis días tristes, soy como Tinky-Winky, azul y melancólica. Dicen que mi parecido con Dipsy, el Teletubbie verde salta a la vista. Entre la gordura y las 24 horas al día que me paso en el laburo sin ver la luz del sol, el color verduzco es más apropiado para describir la tonalidad de mi piel. El famoso “verde oficina”. Por último, está Po, el Teletubbie rojo, el de color cálido… Más que color cálido, después de dos meses sin “una alegría” estoy re calien…  




30 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena, cualquier semejanza con un Teletubbie rojo es mera coincidencia…

viernes, 29 de julio de 2011

No tengo un pelo de tonta, tengo muchos

Todo en la vida tiene un lado bueno y un lado malo. El desafío es preservarnos equilibrados, evitando que los éxitos se nos suban a la cabeza y los fracasos vayan al corazón…
Hoy, después de bañarme, me miré atentamente al espejo. Saqué una única conclusión. Parezco un mono. Pero un mono bien peludo.  Un gorila embarazado, para ser más exactos. Hace dos meses que no me depilo y le estoy entrando al morfi como si se avecinara el fin del mundo y hay que guardar provisiones para unos cuantos años de malaria.
Hoy, más que nunca, siento que mi cuerpo es un paraíso inexplorado. Bueno, lo de “paraíso” lo puse porque sonaba poético, lo de inexplorado es obvio el porqué. La jungla capilar y la prominente barriga que tengo impiden el ingreso, hasta incluso, del más aventurero y corajudo explorador.
Siento una mezcla de vergüenza, temor y angustia.  Se me hace un nudo en la garganta de sólo pensar que el día que vaya a depiladora, ella corre un gran riesgo de morir aplastada por la montaña pilosa que extraiga de mi cuerpo; o sufrir algún tipo de trastorno respiratorio grave, si llegara a inhalar alguno de mis gruesos pelos rasurados. Mi imagen en pelotas, abriéndome las nalgas en cuatro para la tira de cola, podría dejarle peligrosas secuelas también. Hay que estar psicológicamente preparado para ver algo así.
Ahora, ¿qué tiene que ver esto con la introducción que hice? La respuesta es más que obvia. A ninguna mujer le gusta depilarse y yo hace un par de meses que no me someto a esa tortura. No tener un hombre a mi lado, finalmente tiene un lado positivo.
Me imagino siendo la protagonista de algún comercial bizarro, en el campo, haciendo un desnudo “muy cuidado”, cerrando mis ojos mientras una cálida brisa de frente mueve mi cabellera, e incluso todos los pelos de mi cuerpo, al viento. El efecto flameante de tanto vello en libertad es una imagen que vende autonomía. No logro visualizar de qué producto podría ser, pero creo que la idea es fantástica. Sin dudas, en breve, el éxito llamará a mi puerta y ustedes podrán ver mi vellosidad en la pantalla grande… La fama, amigos, la fama…

29 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena… Antes de despedirme, necesito reformular la frase con la cual inicié mi diario de hoy. “Lo peligroso no es que el éxito se te suba a la cabeza, lo difícil, es subirse al éxito, sólo por tener más pelos en el cuerpo que en la cabeza.”

lunes, 11 de julio de 2011

El chiste tonto

Los chistes tontos son parientes de los chistes malos. Lo tonto, por tonto nada más, puede hacerte reír... Este tipo de chistes son cortos y te causan gracia por su falta de inteligencia ya que te presentan  ante situaciones surrealistas o de auténtica antología del disparate. Son tan tontos, que te hacen reír de lo malos que son.
La analogía entre el chiste tonto y yo salta a simple vista. Es como mi alma gemela. Somos hermanos gemelos separados a la hora de nacer. Idénticos. Exactos.
Maria Pena es como un chiste tonto. Maria, la tonta, por tonta nada más, puede hacerte reír…. Este tipo de mujer es corta (de estatura y de capacidad de razonamiento) y te causa gracia por su falta de inteligencia ya que te presenta situaciones de vida surrealistas o de auténtica antología del disparate. Es tan tonta, que te hace reír de lo tonta que es.


 11 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena, chiste tonto, corto y malo, malísimo…

BONUS TRACK:
¿Qué le dijo una pompi a  la otra pompi? Entre nosotras hay un soplón.
(Con todo lo que morfé el domingo, es oficial informar que… ¡VOLVIERON LOS GASES!)


Dedicado a A. L. Sandra.

jueves, 23 de junio de 2011

El Regreso de los Muertos Vivos

Una amiga psicóloga me contó que más de la mitad de sus pacientes la consultan por problemas relacionados con el amor.
Señoras y señores, el amor duele. Sí. La falta de amor nos desorienta, nos confunde, nos atemoriza, nos lastima.

No hay edad, ni formación que nos prepare para afrontar una ruptura. El corazón no aprende fácilmente. Cada final es diferente. Algunos son más traumáticos y otros más tristes o desgarradores.
“Si abordas una situación como asunto de vida o muerte, morirás muchas veces” dijo un tal Adam Smith. ¡Y cuánta razón tiene!
Tantas veces morí por amor, que creo que ya perdí la cuenta.
¡Otra que Michael Jackson en “Thriller”!
¡Me siento como el cadáver putrefacto protagonista de la película “El regreso de los Muertos Vivos”!


23 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, ¡zombie come cerebros!



jueves, 16 de junio de 2011

La Mediocridad







"Los espíritus mediocres condenan, por lo general, todo lo que rebasa su pequeña estatura."
François de La Rochefoucauld







mediocridad s. f. 1   Calidad baja o casi mala. 2   Falta de valor o de interés. 3   Falta de inteligencia o de capacidad para realizar algo.
Diccionario Manual de la Lengua Española Vox. © 2007 Larousse Editorial, S.L.
mediocridad  f. Medianía. Persona de poca importancia, talento, eficacia, etc.
Diccionario Enciclopédico Vox 1. © 2009 Larousse Editorial, S.L.
mediocridad s f mediocridad [meðjokɾi'ðað] condición de mediocre Su mediocridad no lo deja progresar.
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mediocridad s. f. 1   Persona de poca importancia, talento y eficacia, sin inteligencia y de mala calidad estética llamada Maria Pena.
Diccionario Mariapénico de estupideces © 2011 Museo Virtual e Itinerante del Amor que No Es

Alguien me dijo alguna vez "Si crees que la excelencia es cara, espera a que te llegue la factura por la mediocridad”.

16 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer de espíritu mediocre, de 1,65 de altura con infinidad de cosas que rebasan su altura. Eso sí, costosa, muy costosa…