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viernes, 16 de diciembre de 2011

La autocrítica

La autocrítica es una práctica sana, que consiste en ser consciente de los propios errores o defectos, asumirlos y proponerse corregirlos o atenuarlos en la medida de lo posible.
Se trata de una autoevaluación, gracias a la cual aprendemos y vamos ajustando nuestro comportamiento y mejorando aquello que es susceptible de mejora. Está ligada a la superación personal.
La autocrítica es una cualidad necesaria para relacionarnos con los demás.
Sin embargo, un nivel bajo o nulo de autocrítica perjudica nuestras relaciones con otros. Nos convierte en  personas “ciegas” ante nuestras propias carencias, desaprovechando de este modo nuestro potencial para aprender y mejorar ciertos aspectos de nuestra vida. Prescindir de la autocrítica es una precaria e inmadura opción que trata de preservar la autoestima.  No obstante, una baja capacidad de autocrítica no significa que se posea una alta autoestima. La autoestima puede ser baja y continuar así, aunque uno evite tomar conciencia de sus errores o defectos para subsanarlos.
Por otro lado, una excesiva autocrítica sí se corresponde con una baja autoestima en muchos casos. La razón es que la persona tiende a responsabilizarse de todo lo que tiene la oportunidad y a culparse por su mal funcionamiento.
La opción más saludable es compatibilizar la autocrítica con una autoestima fuerte y, para esto, es necesaria la moderación.
La autocrítica es un signo de madurez, que facilita el aprendizaje continuo y las relaciones con los demás. En exceso, como tantas otras cualidades, no es positiva; carecer de ella, tampoco lo es. Todo está en encontrar la óptima medida.

15 de diciembre de 2011 – Diario de Maria Pena, militante activa en la campaña para salvar a la autocrítica en el mundo. Otra cualidad del ser humano que, lamentablemente,  se encuentra en peligro de extinción.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Empezando de nuevo…



"Nada está perdido si se tiene por fin el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que empezar de nuevo."             Julio Cortázar


14 de diciembre de 2011 – Diario de Maria Pena, hoy, proclamo públicamente que todo está perdido porque necesito empezar de nuevo desde otro lugar.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Sacarse la careta

¿Realidad cruda o escenario artificial?
Es una o la otra...

9 de diciembre de 2011 – Diario de Maria Pena, una vez que lo viste, cómo negar que está ahí...

El gran problema para algunos es, que si se sacan la careta, no tienen nada debajo...

jueves, 8 de diciembre de 2011

Mirar en la misma dirección

“Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.” Antoine de Saint-Exupery

El tema es, si estando parados en el mismo lugar, ambos vemos lo mismo…

8 de diciembre de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer de mirada solitaria.

martes, 29 de noviembre de 2011

El parásito

El parasitismo es una interacción biológica entre organismos en la que una de ellas, el "hospedador", ve mermada su calidad de vida en beneficio de la otra, el "parásito", que se beneficia de la relación. El parasitismo puede ser considerado un caso particular de depredación o consumo. Los parásitos que viven dentro del huésped u organismo hospedador se llaman endoparásitos y aquéllos que viven fuera, reciben el nombre de ectoparásitos. Un parásito que mata al organismo donde se hospeda es llamado parasitoide. Algunos de ellos son parásitos sociales, obteniendo ventaja de interacciones con miembros de una especie social, como son los áfidos, las hormigas, las termitas o mi ex novio.

29 de noviembre de 2011 – Diario de Maria Pena, ex “hospedadora” de un temible “parásito”.

Dedicado a C.P. 

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Laberinto de espejos

Confuso destino, parece un laberinto de espejos…
Hoy, tu sonrisa estaba en otra boca. Aun no entiendo si fue mi recuerdo el que puso tu gesto en otro rostro, o es tu presencia, que desde el abandono, todavía me persigue.

23 de noviembre de 2011 – Diario de Maria Pena, adentro, un motín de emociones.

viernes, 18 de noviembre de 2011

La elite

Élite o elite es un grupo minoritario dentro de una sociedad que tiene un estatus superior al resto de los integrantes de la misma. Dentro de una misma sociedad pueden existir distintas élites, dependiendo de los intereses particulares de cada una de ellas. La existencia de estas élites en plural se relaciona con la creciente diferenciación de la sociedad. En la medida que distintos campos sociales se van haciendo cada vez más autónomos, van emergiendo élites sectoriales que defienden sus propios puntos de vista. Desde este ángulo, uno de los problemas centrales de las sociedades modernas es la integración horizontal, es decir, el mantenimiento de relaciones medianamente armónicas entre distintas élites sectoriales. Por otra parte, también presentan el desafío de la integración vertical, esto es, el establecimiento de un contacto fluido con el común de la población.
Me parece patético el concepto de elite cuando está exacerbado como ideal de vida. Pertenecer a una elite, como proyecto existencial. Añorar formar parte de un grupo selecto para consagrarse como persona. Ser del grupo de los más top, de los “cool”. Formar parte de los que se creen increíblemente superiores al resto, y que consideran a sus semejantes como “inferiores”. Porque pertenecer es lo importante, dejando bien en claro que los demás están afuera. Buscar mejorar el estatus, para poder exhibirlo como trofeo ante los otros, y así, reconocerse públicamente superiores. Desear vincularse con la aristocracia y ser parte de ella, solamente para poder llamar al resto “plebeyos”. Ansiar la burguesía para diferenciarse del proletariado.
Es siempre lo mismo. Los lindos y los feos. Los gordos y los flacos. Los ricos y los pobres. Los poderosos y los débiles. Los eruditos y los ignorantes. Los propietarios y los inquilinos. Los jefes y los empleados. Los que están detrás de un mostrador y los que hacen la cola. Los dueños de la pelota y los que tienen que esperar para poder jugar…
Lo triste, lo realmente patético, no es que existan dichos grupos, sino que haya gente que solamente desee mejorar su aspecto físico para señalar con el dedo los defectos de los demás; adelgazar para luego discriminar a los que sufren de sobrepeso; ganar dinero sólo para refregárselo en la cara a los que tienen menos; abusarse del poder para tener esclavos y no empleados; utilizar sus conocimientos para dominar a los que no entienden de qué se está hablando; ascender en el trabajo para disfrutar de la impunidad en el maltrato hacia los compañeros de menor jerarquía; estar detrás de un mostrador para faltarle el respeto a los que esperan ser atendidos sin importarles su tiempo, DESEAR SER EL DUEÑO DE LA PELOTA, SOLAMENTE PARA TENER EL PODER DE DECIDIR QUIÉN PUEDE JUGAR…

18 de noviembre de 2011 – Diario de Maria Pena. Una vez conviví con la elite. Fuimos, prácticamente socios. Compañeros íntimos de un trabajo de a dos. Fue una seguidilla de encuentros cuerpo a cuerpo los que tuvimos que afrontar. Y funcionó. Sí. Tuve contacto directo con la elite. Un trozo de papel higiénico, de marca “Elite” y mi mano, limpiando los restos de mi orina cada vez que iba al baño a mear. Una experiencia altruista…

CUANDO EL MENOSPRECIO Y LA HUMILLACIÓN SON MONEDA CORRIENTE Y LA IMPOTENCIA SE VUELVE RESENTIMIENTO.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Florecer

"Entierra todo aquello que no florece, y florecerás." Maria Pena

Despedirse de lo que no florece, es resurgir...

11 de noviembre de 2011 - Diario de Maria, floreciendo nuevamente.

jueves, 10 de noviembre de 2011

El caos


“Me interesa cualquier cosa que tenga que ver con las revueltas, el desorden, el caos. Especialmente las actividades que parecen no tener sentido.” Jim Morrison


Caos. Concepto contradictorio si los hay. Los momentos más felices y más tristes de la vida de una persona suelen desarrollarse de forma caótica. Euforia o angustia. Realidades desconcertantes, acontecimientos extraordinarios, circunstancias insólitas.
El caos es atrapante. Profundamente bello. Hipnotizante. Conserva el orden perfecto de los misterios sin descifrar. Pero también es asfixiante. Increíblemente perverso. Monstruoso. Tan irrespirable y tormentoso como un cautiverio de desorientación.
La palabra “caos” proviene del idioma griego Χάος, que habitualmente se refiere a lo impredecible, y es uno de los principales conceptos del cosmos. Su raíz ghen deriva del lenguaje protoindoeuropeo  que significa "hueco" o "muy abierto". Actualmente, y debido a variaciones lingüísticas, el significado de la palabra se desplazó al concepto de “desorden”.
Caos tiene que ver con vacío, otro término despiadadamente dual.  Es lo libre, lo limpio, lo desocupado, lo disponible; pero también lo vano, lo ausente, lo carente.
Caos es, originariamente, lo impredecible, pero que en la actualidad, se traduce como desconcierto. Una evolución lingüística, por demás interesante…

10 de noviembre de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer de comportamiento ordenado y razonable, bajo un disfraz lleno de opuestos y “aparentes” desórdenes. 

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Todo es tan distinto...

“Yo parezco haber nacido para no aceptar las cosas tal como me son dadas." Julio Cortázar

“No es que no esté conforme con esta vida, simplemente, me cuesta sentirme parte de esta realidad.” Maria Pena

9 de noviembre de 2011 – Diario de Maria Pena, pieza que no encaja.

lunes, 24 de octubre de 2011

Donde no hay coexistencia hay codestrucción

"Donde no hay coexistencia hay codestrucción"
Rabindranath Tagoré

La intolerancia se define como la falta de la habilidad o la voluntad de tolerar algo. Es la ausencia de tolerancia de los puntos de vista de otras personas.

La intolerancia es cualquier actitud irrespetuosa hacia las opiniones o características diferentes de las propias. En el plano de las ideas, por ejemplo, se caracteriza por la perseverancia en la propia opinión, a pesar de las razones que se puedan esgrimir contra ella. Supone, por tanto, cierta dureza y rigidez en el mantenimiento de las propias ideas o características, que se tienen como absolutas e inquebrantables.

Tiene por consecuencia la discriminación dirigida hacia grupos o personas por el hecho de que éstos piensen, actúen o simplemente sean de manera diferente. Las múltiples manifestaciones de este fenómeno poseen en común la elevación como valor supremo de la propia identidad, ya sea étnica, sexualidad, ideológica o religiosa, desde la cual se justifica el ejercicio de la marginación hacia el otro diferente.

El intolerante considera que ser diferentes equivale a no ser iguales en cuanto a derechos. En cualquier caso, siempre supone una diferencia respecto a lo considerado normal o correcto por quienes juzgan. Formas comunes de intolerancia son el racismo, el sexismo, la homofobia, la intolerancia religiosa y la intolerancia política.

Somos capaces de destruir lo que no es igual o parecido a nosotros, a nuestra forma de pensar, a nuestras creencias.
Al parecer, las diferencias más grandes se encuentran en el ojo del observador, y depende del poder que ese observador tenga, cuan destructiva su intolerancia será.


24 de octubre de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer decepcionada de pertenecer a la intolerante RAZA HUMANA.


jueves, 20 de octubre de 2011

Cuidado con lo que deseas, puede hacerse realidad

“El destino puede seguir dos caminos para causar nuestra ruina: rehusarnos el cumplimiento de nuestros deseos y cumplirlos plenamente.”
Henry F. Amiel

Cuando la ley de atracción se vuelve implacable y todo lo que deseamos se da literalmente, corremos un gran peligro.
Imaginamos nuestras vidas perfectas con todos nuestros deseos cumplidos pero solemos olvidar las consecuencias y repercusiones de esos mismos sueños lanzados al viento.
Una vez deseé profundamente que un cambio se produjera en la persona que amaba y el cambio se produjo de forma permanente. Quise hacer un viaje de ensueño, y conocí lugares increíbles. Soñé ser parte de una leyenda, y lo fui de una forma inolvidable. Ansié moverme con independencia y tuve mi propio espacio y motor. Anhelé vivir un amor de novela, y lo sentí tan intensamente que hasta llegó a desgarrarme. Me propuse desarrollarme profesionalmente y fui exitosa… Pero, a pesar de tenerlo todo, no fui feliz…
Jamás desoí mis deseos. Las utopías siempre han sido el combustible de mi vida. Pero cuando todos aquellos anhelos se cumplieron a rajatabla, fui desmedidamente desdichada. Estaba desorientada. Sin tiempo para reinventarme, aplastada por el mismo peso de mi propia felicidad insatisfecha a pesar de tener todos mis deseos cumplidos.
Siempre me sentí fuera del mercado de oferta y demanda de las pelotudeces de moda. Mis deseos no suelen estar anclados de superficialidades ni colonizados por frivolidades. No obstante, puedo dar testimonio, de que el día en el que el genio de la lámpara maravillosa me concedió todos deseos, no fui feliz; y eso, que la mayoría de mis sueños tenían más que ver con lo espiritual que con lo meramente contingente o trivial.
Tanto deseo cumplido en lugar de purificarme, me intoxicó. Me desbalanceé por completo. Perdí el eje. Se apagó el motor que me impulsaba. Me desbordé. Sentí una imperiosa necesidad de experimentar bienestar por todo lo recibido pero esa sensación jamás llegó. No fue la ansiedad la que convirtió mi éxito en fracaso. Fue, la concreción de todo lo anhelado la que me dejó dando vueltas como un trompo, carente de apetito y preguntándome por qué creía que todos aquellos deseos cumplidos serían la fuente de mi felicidad…
20 de octubre de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer de destino aun incierto pero de deseos renovados.
“Cuidado con lo que deseas, puede hacerse realidad.”

lunes, 17 de octubre de 2011

La Hipocresía

“Hay mucha gente en el mundo, pero todavía hay más rostros, pues cada uno tiene varios.”
Rainer María Rilke

La hipocresía es, constante o esporádicamente, creencias, opiniones, virtudes, sentimientos, cualidades, o estándares que se exigen en las demás personas, y que uno en realidad no tiene o no sigue. La hipocresía en sí es un tipo de mentira o pantalla de reputación.
La hipocresía puede venir del deseo de esconder de los demás motivos reales, o sentimientos. La hipocresía no es simplemente la inconsistencia entre aquello que se defiende y aquello que se hace. Es decir, una persona hipócrita, es aquella que pretende que se vea la grandeza y bondad que construye con apariencias sobre sí misma, propagándose como ejemplo y pretendiendo o pidiendo que se actúe de la misma forma, además de que se glorifique su accionar, aunque sus fines y logros están alejados a la realidad.

El hipócrita miente para convencer a los demás pero aun más para convencerse a sí mismo.
Todos mentimos. Todos fuimos hipócritas alguna vez, con los demás y con nosotros mismos.
¿Se puede SER y NO SER al mismo tiempo? ¿Decir que somos algo que no somos, para ocultar nuestra realidad ante los ojos de los otros y ante la propia percepción de nosotros mismos?
Creo que todo es cuestión de tiempo. Nadie es y no es simultáneamente. Somos lo que somos, y algunos son, simplemente, una apariencia.

17 de octubre de 2011 – Diario de Maria Pena, se puede esconder la basura debajo de la alfombra por algún tiempo, pero quien esconde sus miserias constantemente y aparenta no tenerlas, pasa a convertirse en una especie de basura encubierta.

Bonus Track
Primer acto: sale a escena un hipopótamo de 40 kilos.
Segundo acto: sale a escena, el mismo hipopótamo con 60 kilos.
Tercer acto: se abre el telón y aparece sobre el escenario, el mismo hipopótamo con ahora, 80 kilos.
¿Cómo se llama la obra?
HIPO-CRECÍA.

jueves, 13 de octubre de 2011

Nostalgia de amor

Una noche con tus caricias erizándome la piel.
Un ansiado por años viaje juntos, consolidando nuestras similitudes y complementando nuestras diferencias, al punto de sentirnos inseparables.
Una salida en moto, abrazándote bien fuerte con el viento golpeándonos en la cara; y esa profunda sensación de libertad invadiendo nuestros cuerpos.
Tu abrazo conteniendo mi angustia.
Nuestras manos entrelazadas y sudorosas esperando una gran noticia.
Tu hermosa sonrisa sincera, vibrante junto a la mía.
Un llamado en el medio de la noche sólo para endulzarme los oídos.
Un apasionado beso después de un esperado y soñado más de mil veces reencuentro.
Tus ojos brillantes mirándome fijamente.
Un tarde de locuras compartidas, riéndonos hasta el dolor la panza.
Mi mano sobre tu piel recorriendo tu cuerpo que también siento mío.
Tu ser y el mío en eterna comunión en un mismo presente.
Un nuevo  comienzo juntos...

Este fue mi gran universo paralelo.
Nada ocurría en tiempo real, pero a la vez sucedía realmente.
Acontecía de forma intangible pero intensa. Sólo percibible a través de la ilusión y el deseo de que algún día, finalmente, así fuera...
Hechos reales, innegables, opulentos. Sucediendo en otra dimensión, en mi cabeza. Universo paralelo a la realidad, tan evidente como irreal.
El amor que se basa en nostalgias, no tiene presente. No importa sin son añoranzas vividas o imaginadas.
Toda una historia de amor basada en la melancolía de momentos que jamás existieron, pero que sí ocurrieron, sólo en mi mente.
Pasaba mi vida esperando que ambas realidades se unieran en una, pero eso, jamás ocurrió. Lo tangible sigue ocurriendo, y lo paralelo a veces insiste en regir mi percepción del mundo, pero ya no lastima. Ya no me autoengaño...

13 de octubre de 2011 – Diario de Maria Pena, la sincronía entre amor y presente sólo sucedió paralelamente.
Dedicado a P.T. protagonista principal de mi universo análogo de nostalgias. Personaje nefasto que intenta aliviar sus deseos insatisfechos con el cuerpo y los sentimientos de otras personas.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Vivir sin mente, vivir sin corazón


Según Osho “Toda la función de la mente es dividir. La función del corazón es encontrar el punto de unión, para lo cual la mente está completamente ciega. La mente no puede entender lo que está más allá de las palabras, sólo entiende lo que es expresado lingüísticamente y es lógicamente correcto. No tiene contacto con la existencia, con la vida, con la realidad. La mente en sí misma es una ficción. Puedes vivir sin la mente. No puedes vivir sin el corazón.”

Leo esta reflexión y, automáticamente, vuelvo sobre mí y lo desproporcionado de mi distribución mente-corazón. A pesar de amar las estadísticas y las matemáticas, jamás me guío por ellas. Siempre prefiero arriesgarme, dejarme llevar… Así de intensos son mis actos, así de intensas son mis decisiones, así de intensas son siempre las consecuencias. Para bien y para mal.
Creo que buscar balancearme, como muchos me han aconsejado a lo largo de mi vida, es un gran error. Por lo menos, en lo que a mi vida respecta. Si fuera perfectamente equilibrada, dejaría de ser auténtica, hasta me animaría a decir, dejaría de ser feliz. El tironeo entre mente y corazón. Esa necesidad de la mente de entender y esa entrega inconmensurable del corazón que pujan constantemente por el dominio de las acciones y decisiones. Ambas pelean dentro de mí, pero siempre concluyen con el mismo ganador.
Puedo vivir sin mi mente. Definitivamente puedo, aunque apelo todo el tiempo a ella. Sin embargo, no puedo separarme de lo que siento ni de lo que dice mi corazón, aunque a veces lo intento. Categóricamente no puedo.

Perdoné muchas veces lo que no debía perdonar. Creí profundamente en grandes verdades, y también en mentiras que estaban a la vista (por no querer ver la realidad). Me equivoqué mil veces, la mayoría de ellas, por tomar decisiones impulsivas sin pensar. Tuve grandes aciertos, un gran número de ellos, como consecuencias de las elecciones tomadas por esa misma impetuosidad. En más de una oportunidad, creí morirme de tristeza; en otras tantas, sentí que volaba de felicidad.
Prefiero mil veces ser un corazón roto, que simplemente, una proporción perfecta entre mi mente y mis sentimientos.

12 de octubre de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer de poca mente e impulsos huracanados.

Dedicado a M.M.F. y a su eterna puja interna.

domingo, 9 de octubre de 2011

El abismo

“Quien con monstruos lucha cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti.” Friedrich Nietzsche

Conviví con monstruos, internos y externos durante un largo tiempo este último año de mi vida.
La amenaza externa resultó ser peligrosa, pero el abismo interno fue aún más desolador.
Miré durante un largo tiempo lo más profundo y oscuro del acantilado mientras mi cuerpo se llenaba de vacío.  El abismo invadió mi mente por completo. No tenía dirección. Desorientada, ausente, vulnerable e inestable seguía adelante como podía.
Hasta que una noche de insomnio, comprendí lo incoherente que estaba siendo.  “Quería borrarlo de mi pasado pero retenerlo en mi futuro.” Era yo misma la que me invitaba a acercarme a ese límite insano que significa caminar por la cornisa.
Y fue así que ese día, entendí lo peligroso que era estar tan cerca del precipicio y decidí alejarme de él.
Todos podemos ser víctimas de un empujón al abismo, si, y sólo si, nos ubicamos cerca de él...

9 de octubre de 2011 – Diario de Maria Pena, por más que sigas intentando empujarme al abismo, quiero que sepas que ya me alejé de él...

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Es el fin de una historia que va camino a mi fábrica de memorias…

¡Cuánto cuesta despedirse de una ilusión! Duele despegarse de un sueño. Porque a pesar de que uno internamente siempre sabe cuando algo es o no es, la esperanza de cambio jamás se pierde. Se vive como una realidad paralela, como una utopía de que todo finalmente se encamine y florezca.
Lo curioso es que ya ni siquiera me produce nostalgia escribir sobre él. El tiempo y la distancia siembran sabiduría, y por lo general, aportan una nueva y renovada visión de las cosas. No siento añoranza, por el contrario, siento calma. Tengo la sensación de haberme quitado un peso de encima. Es increíble. En mis más oscuras y encriptadas horas, jamás imaginé que el sentimiento que acompañaría su ausencia sería el alivio. Supuse que su paso al recuerdo se daría con palabras como nuevo aprendizaje, aceptación de la realidad, dolor, o hasta incluso  olvido. Lo que jamás me imaginé, es que el cierre definitivo de esta relación sería con una sensación de paz profunda y calma interior.
Cuesta…  Y mucho. Por lo menos a mí me costó muchísimo darme cuenta de que ningún milagro ocurriría.
Él me sigue llamando. Hace más de  8 meses que yo no lo atiendo. En todo este tiempo pasé por 3 etapas principales que hoy, a la distancia, puedo analizar:
Mi primer adiós
Después de una discusión, un día de verano, tomé la decisión de terminar con mi relación. En esta etapa, de dolor y sentimientos en carne viva, fueron recurrentes las veces que mordí el anzuelo. Estaba ausente de mi vida. Dispersa. Asfixiada. Intentaba  no dejarme convencer  con sus argumentos de cabotaje, pero debo admitir que de 5 intentos, en 1 aceptaba volver a verlo. Por otro lado, intentaba también persuadir a los demás de que yo estaba mejorando, mostrándoles una fortaleza  de la que,  en realidad, carecía. La cantidad de veces que les dije y me dije “Ya fue” “Estoy mucho mejor” “Ya pasó, todo terminó; esta vez, de verdad” “No lo quiero  ver nunca más” fueron incontables. Eran todos intentos fallidos, mentiras impotentes. El vínculo con él era urgente para mí, doloroso, vigente y adictivo. Era imposible retener el caudal de desconcierto que me abrumaba. Compartía mi tristeza con quien estuviera cerca de mío, con quien me escuchara. Estaba completamente desbordada.
Inducida por su accionar, fui yo la que dije basta. Esto me pesaba. Me generaba una gran culpa e  impotencia. Él nunca me pidió que yo me fuera.  Jamás entendí qué lugar ocupaba en su vida, pero sabía con seguridad, que no era el mismo que él ocupaba en la mía. Todo era vacío, angustia, tristeza profunda, depresión.
Sabía que debía ponerme bien pero no sabía cómo. No quería olvidarlo pero reconocía  que debía hacerlo.
Mi segundo adiós
La segunda etapa fue la de la fuerza de voluntad y el dolor en silencio. Decir no y tener que sostenerlo día tras día es una experiencia demoledora. El momento profundo de desestabilización ya había mermado pero igualmente yo seguía ligada a él, es decir, el dolor seguía presente. Cada llamado no contestado o cada mensaje borrado eran puñaladas. Una dualidad hiriente. Sin embargo, había logrado separarlo de mi rutina mental y me sentía orgullosa de eso. Ya no estaba estancada en el pasado o en lo que no había ocurrido; tampoco vivía imaginando un futuro perfecto, idealizando sus actitudes  y excusándolo de todo, como en la etapa anterior. No obstante, seguía atada a él. Su recuerdo era el protagonista de todos mis pensamientos. Deseaba que volviera a buscarme, que se produjera en él un cambio profundo y que todo se diera como  para poder volver a empezar. Por otro lado, ya había aprendido a bancármela sola. El desborde emocional había pasado. Ya no tenía la necesidad de convencer a nadie de que yo estaba decidida estar mejor. Había empezado a olvidarlo aunque aun me dolía…
Quería ponerme bien. Era un hecho.

Mi tercer adiós
La tercera etapa es la de mi reinvención y paz interior. Es el momento por el que ahora transito. Miro hacia atrás y comprendo, desde el más primitivo instinto de supervivencia, que estar juntos era imposible. Hubiera hecho cualquier cosa por conservarlo a mi lado, y esa incondicionalidad de vínculo hoy me resulta ridícula. Todo era parte de un gran absurdo. Una obsesión. Él no era a quien yo necesitaba. Menos mal que todo terminó. Me siento aliviada. La incompatibilidad era innegable, y mi capacidad de ceder ilimitada. Hubiera fingido que era feliz, sólo por estar a su lado, pero el precio de conservarlo, nada tenía que ver con mi verdadera felicidad…
Estoy de vuelta. Entera. Pude perdonarme. Pude perdonarlo. Me alivia que todo haya terminado.

28 de septiembre de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer que hoy camina más liviana.
Es el fin de una historia que se ha convertido en memoria…

martes, 27 de septiembre de 2011

Eterna luchadora

“Hay mujeres que luchan un día y son buenas. Hay otras que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenas. Pero hay las que luchan toda la vida, esas son las imprescindibles.”
Maria Pena
(basado en la frase de Bertolt Brecht)

27 de septiembre de 2011 – Diario de Maria Pena, eterna luchadora.
Dedicado al Mono, a Turilo y al Buda que me enseñaron que ni aun vencido había que darse por vencido en esta vida. Los extraño tanto…

domingo, 18 de septiembre de 2011

Ofrecer, desear y volar

“Nadie ofrece tanto como el que no va a cumplir.” Francisco de Quevedo
Y nadie ofrece tan poco como aquel que no quiere llegar a ningún lado.
“Renée, podemos ser amigos y todo lo que queramos. Renée, podemos ser amigos e incluso todo lo que queramos”. Decía Kakuro Ozu, el personaje del japonés, en la película La elegancia del erizo de Muriel Barbery.
Nosotros no pudimos ser amigos, ni tampoco nada de lo que queríamos. No pudimos ser nada de lo que yo soñaba que fuéramos. No pudimos. Hoy me doy cuenta que quizás fue así, simplemente, porque vos nunca quisiste nada...
18 de septiembre de 2011 – Diario de Maria Pena. Las hadas y los coroneles tienen cosas diferentes para ofrecer y, a su vez, desean cosas distintas. Nadie tiene la culpa de eso. El problema nace cuando las hadas creen que los coroneles también pueden volar.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Felicidad y castigo

"El demonio ha puesto un castigo sobre todas las cosas de la vida con las que disfrutamos. O son malas para la salud, o son malas para el alma, o nos engordan". Albert Einstein
¿Reprimirse para ser feliz o para dejar de serlo?
Ser medida, buenita y flaca. Así me vendieron la felicidad. Mmm… Empiezo a dudar…

17 de septiembre de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer desmedida, impura y gorda, que intenta ser feliz. Jamás mejor resumido mi estado del día de hoy que con esta frase de mi amigo Alberto.