jueves, 21 de julio de 2011

Los hombres son como los lugares para estacionarse

Si hay algo que me caracteriza es mi capacidad de desencajar en cualquier lugar donde me encuentre. Por lo general, me suceden cosas insólitas en momentos inoportunos. Esto suele alterar la paz de mi entorno, generando risas incómodas o, hasta incluso, impulsos asesinos en las personas que me rodean. Ayer  a la noche, me indispuse. Obviamente, me había quedado sin toallitas. Una amiga, que justo había pasado por casa para saludarme por el día del amigo, se ofreció a llevarme en el auto hasta una farmacia. Hasta ese momento, todo me hacía pensar que la amistad y la menstruación eran completamente compatibles, pero no. Mi período llegó en el momento menos propicio. Las calles estaban plagadas de gente y había muchos autos y grupos de amigos que se movían en manadas buscando un lugar para festejar juntos. Estuvimos más de media hora dando vueltas para encontrar un lugar para estacionar… Fue una misión imposible… Menos mal que en  la desesperación, mi amiga se acordó que en la guantera del auto tenía una toallita escondida por las dudas y me la dio.
De todo se aprende. Y ayer pude sacar estas tres conclusiones:
·         Los amigos de verdad son tesoros invaluables.
·         Siempre hay que tener una toallita de repuesto  oculta en algún lugar secreto.
·         Los hombres tienen mucho en común con los lugares para estacionarse. Los mejores ya están ocupados. Si alguno se libera, te lo arrebatan en un abrir y cerrar de ojos porque siempre hay alguna más “rapidita” que una. Y los que están libres, son demasiado pequeños o directamente minusválidos (al compromiso, a la madurez emocional o al razonamiento).


21 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer- bondi… Si no pudimos estacionar el auto, ¡menos voy a encontrar donde ubicar este colectivo! (Cada día estoy más gorda…)

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