sábado, 11 de febrero de 2012

Pequeños grandes cambios

“Muchas personas pequeñas, en lugares pequeños, haciendo pequeñas cosas, pueden cambiar al mundo.”  Eduardo Galeano
Mido menos de 1,60m, vivo en un monoambiente y tengo un laburo rutinario… 
¡¡¡¡¡¡EN MIS MANO ESTÁ EL CAMBIO DEL MUNDO!!!!!!

11 febrero de 2012 – Diario de Maria Pena. Modestia aparte, soy grosísima... Dicen que jamás hay que perder la humildad pero, ¡qué se le va a hacer!

Gracias a M.C.S. una vez más…

viernes, 10 de febrero de 2012

Envidia, aburrimiento y caralibro

“La envidia en los hombres muestra cuán desdichados se sienten, y su constante atención a lo que hacen o dejan de hacer los demás, muestra cuánto se aburren.” Arthur Schopenhauer

El aburrimiento es el cansancio o fastidio causados generalmente por disgustos o molestias, o por no tener nada que nos divierta o distraiga. “Estar aburrido” suele asociarse a “estar perdiendo el tiempo”. Por otra parte, puede pensarse que tener mucho tiempo libre también causa aburrimiento. De hecho, el tiempo parece transcurrir más lento cuando estamos aburridos.  La respuesta más aceptada por nuestra sociedad para combatir ese fastidio o desgano causado por el aburrimiento es realizar tareas que no requieran esfuerzo ni físico ni psíquico  y que mantengan a la persona concentrada y absorta.

La envidia es aquel sentimiento o estado mental en el cual existe dolor o desdicha por no poseer uno mismo lo que tiene el otro, sea en bienes, cualidades superiores u otra clase de cosa. Es decir, es la tristeza o pesar del bien ajeno, o del deseo de algo que no se posee.

Tengo una duda, cuando Arthur Schopenhauer, filósofo alemán, 1788-1860 escribió esa frase, ¿estaba hablando de FACEBOOK?
Según tengo entendido, las fechas no coinciden. Pero, ¡qué se yo! Una nunca sabe…

10 de febrero de 2012 – Diario de Maria Pena, mujer envidiosa y aburrida, fiel usuaria de Facebook.

jueves, 9 de febrero de 2012

Watussi


El calor era abrumante. El aire era tórrido y asfixiante. Los ánimos estaban que ardían también. Creo que para ese entonces, ambos sabíamos que la pareja estaba terminada, pero por cuestiones cósmicas que aun no puedo develar, seguíamos juntos.
Yo era una especie de Watussi, una vaca con cuernos gigantes. Estaba muy deprimida. Acorralada por mi propia falta de valentía.  Había engordado más de 10 kilos y me había dejado crecer dos enormes protuberancias en la frente para decorarme un poco la cara de orto que tenía por aquel entonces, es decir, era una cornuda consciente. Emocionalmente estaba devastada. Mi aspecto físico bien lo reflejaba.
Por otro lado, mi ex era ser completamente tóxico. Su constante, pero sutil desprecio hacia mí, eran moneda corriente en su discurso y su forma de actuar. Era subliminalmente hostil y destructivo.
Mi único refugio era mi lengua venenosa. Ese era mi escudo. Me protegía de sus ataques con irónicas contestaciones que duplicaban su ira y lo impulsaban a redoblar su apuesta para herirme. Creo que no hay nada peor para un hombre narcisista y extremadamente machista que tener al lado una mujer inteligente y verborrágica que no se calla nada.
Ambos estábamos atrapados en un círculo vicioso de mordientes palabras corrosivas. Una constante y sangrienta batalla campal de desprecios y sarcarmos…
Aquella noche, no fue la excepción. Soplaba una brisa irrespirable. La sensación térmica había superado los 40°. Un completo repaso de recriminaciones, insultos y reproches habían enviciado aun más el aire. Íbamos en el auto camino a casa después de haber pasado un fin de semana en el campo. De repente, a la derecha del camino y sobre una gran tranquera, veo escrito en un cartel, la siguiente frase “Criadero de cerdos”.
Mi ex amaba mofarse de mi gordura. Claramente, por la expresión en su rostro, él lo había leído también. Sin demasiados preámbulos y con el tono propio de un concursante de programa de preguntas y respuestas que sabe exactamente cómo rematar un tema, me dijo: “No sabía que tenías parientes viviendo por acá…" Casi sin esperar a que terminara, le respondí: "Si, mis suegros. Me extraña que no lo supieras, mi amor".
9 de febrero de 2012 – Diario Maria Pena. Él amaba mofarse de mi gordura, yo, de su estupidez. 

martes, 7 de febrero de 2012

Finalmente lo logré, ¡estoy en línea!

Porque siempre fui gordita y estar en línea parecía algo imposible…
Porque ininterrumpidamente, desde que me acuerdo, quise estar en línea y jamás lo había logrado hasta el día de hoy…
Porque estar en línea fue eternamente  el sueño de toda mi vida…
Porque estar en línea es un anhelo que presumía inalcanzable pero que a partir de este momento es ya parte de mi realidad…
¡En línea! ¡Estoy en línea! ¡Por fin! ¡Sí! ¡Estoy en líneaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!



7 de febrero de 2011 – Diario de Maria Pena. ¡Estoy en línea! ¡Estoy en un dibujo lineal y no tiene efecto rebote!

lunes, 6 de febrero de 2012

15 frases que no debes decirle a un hombre de pene pequeño

01. ¡Uh! Cuanto lo lamento…
02. No importa, dejémoslo así. Me da lástima despertar al chiquito.
03. ¿Y si sólo nos abrazamos y listo?
04. ¿Nunca probaste llevarlo a un circo?
05. Eh… ¿Puedo serte sincera?
06. ¡Ay! No te puedo creer. Mi hermanito tiene uno igual.
07. Esperame un segundo  que en la cartera tengo una pincita que nos puede ayudar.
08. Esto explica lo del tamaño de tu auto.
09. No sabía que también venían en talles tan pequeños...
10. Pero, estás seguro que  funciona como los demás, ¿no?
11. Ponete bajo la luz que quiero verlo bien.
12. Disculpame, no sabía que habías sufrido un accidente.
13. ¿Es que no te gusto? ¿Por qué lo estás escondiendo?
14. ¿Es así o es todo parte de una ilusión óptica?
15. ¡Qué bien! ¡Al menos podemos divertirnos disfrazándolo con la ropita de mi Barbie!

6 de febrero de 2012 – Diario de Maria Pena, también es conveniente evitar la risa tonta, típica de las situaciones incómodas, y los silencios embarazosos.

domingo, 5 de febrero de 2012

El espejo – Remembranzas de un hombre en mi cama

"El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir." Anónimo.
Pero no tan sólo eso… Lo que morfaste ha de vomitarlo en adiposidad en tu cuerpo… Lo que no fortaleciste en tu músculos ha de debilitarlo en tu autoestima… Lo que envejeciste con el paso de los años ha de reverdecerlo en juvenil envidia…
El espejo. ¡Maldito estandarte de la verdad, lo legítimo y certero! ¡Cínico testigo de todos mis defectos que se deleita refregándolos en mi cara! ¡Odio a los espejos! Los odio. Pero hay algo aún peor, aún más detestable que un espejo. Lo que más aborrecí en mi vida, fue esa combinación perfecta de insolencia, sadismo y maldad que se daba cada vez que yo me paraba frente a un espejo en compañía de mi ex.
Recuerdo una noche, después de bañarme. Aún tenía la toalla envuelta en mi cuerpo. Teníamos un casamiento. Mi ex ya estaba listo, con el traje puesto. Estaba impaciente. Fastidioso. Malhumorado. Le molestaba esperar a que yo terminara de arreglarme. Me quité la toalla para ponerme el vestido. Él estaba de pie, justo delante de mí, con su torso como inclinado junto al espejo grande del dormitorio. Quedé desnuda, abstraída por la inconmensurable cantidad de defectos que la imagen del espejo me devolvía. Flaccidez, celulitis, manchas en la piel, arrugas, canas, gordura, colgajos...
-          Me siento horrible;  vieja y gorda. Me veo fea. Espantosa. Soy un asco. Amor, decime algo lindo, por favor. Estoy deprimida. Necesito un elogio tuyo.
De repente, su gesto osco y poco acogedor, se convirtió en una gran sonrisa. Ya no se mostraba impaciente, parecía tener todo el tiempo del mundo. Me miró a los ojos y me dijo:
-          Mi vida, cosas buenas tenés. No te sientas mal. Arriba el ánimo. De la vista todavía estás perfecta…
Un silencio tempestuoso, que duró tan sólo un par de segundos, separó su satírico comentario del mío.
-          ¡Gracias! Era justo lo que necesitaba, amor mío. Yo estaba convencida que problemas de visión también tenía.  ¡No sabés lo que me cuesta saber dónde tenés el pitito a la noche! Hasta había empezado a pensar en usar una lupa para ayudarme a encontrártelo…
5 de febrero de 2012 – Diario de Maria Pena, mujer gorda, fea y vieja;  pero chicata todavía no.

viernes, 3 de febrero de 2012

El televisor - Remembranzas de un hombre en mi cama

Recuerdo, con cierta nostalgia, aquellas noches en las que compartía mi cama con un ser del sexo masculino, al que mis allegados reconocían como mi “novio”, rebautizado actualmente como mi “ex”. Me acuerdo de aquellos momentos del día en que nos recostábamos entre las sábanas, prontos a disfrutar de un merecido descanso, después de una ardua jornada laboral para distraernos un poco con el televisor. Eran esos momentos de calma profunda, que hasta incomodaba. Esa tensa calma que antecede a la tormenta. Para nada relajante. Había una última lucha que ganar. La del dominio del televisor. Los combates verbales y cuerpo a cuerpo por el control remoto eran, literalmente, cuestión de estado. Sí. Del estado de ánimo del que perdía…
Recuerdo una noche, sentada en la cama y después de haber perdido la disputa por la tenencia del bendito aparato a pilas, miré a mi ex completamente desentendida de lo que había ocurrido,  negando rotundamente a través de la simulación todo tipo de vestigio de bronca y resentimiento, y mientras él, orgulloso de su victoria pasaba los canales, le pregunté: "¿Qué hay de lindo en la tele, mi amor?"
Su pulgar dejó de pulsar los botones automáticamente. Hizo una pausa y, desde su pragmática y rudimentaria forma de ver el mundo femenino, me respondió: "Nada interesante, mi vida. Sólo una gruesa y desagradable capa de polvo".
Y era verdad. Hacía meses que nadie pasaba una franela por el aparato. Pero eso no me quitaba el sueño. Éramos dos seres iguales conviviendo bajo el mismo techo, y yo no veía porqué ésa debía ser una obligación ajustada a la naturaleza de mi género. Su machismo era recalcitrante.
Sin demasiado gesticulo, me levanté de la cama, fui directo al televisor y le dibujé una carita sonriente en el polvo de la pantalla. Esas que se usan como íconos de “SOY FELIZ” hoy en día. Me quedó hermosa. Grande y bien redondita. La capa era tan gruesa que el dibujo se notaba de lejos. Volví caminando lento, e intentando imitar la amplia curvatura de la sonrisa plasmada sobre las partículas de polvo del televisor, le dije: “Ahora tenés algo lindo para mirar”.
3 de febrero de 2012 – Diario de Maria Pena. A la mañana siguiente, cuando me levanté, la carita ya no estaba. La pantalla había sido limpiada. La batalla final había sido ganada.

lunes, 30 de enero de 2012

¿Qué te cuesta?

En la era del consumo, la inmediatez y lo descartable, donde los cepillos de dientes se cambian cada dos meses, el celular una vez por año como mínimo, la compu cada dos años queda obsoleta, las viandas se entregan en bandejas de plástico y se acompañan con utensilios descartables, los pañales se usan y se tiran, ¿qué te cuesta, a vos empresario, o a vos creativo, diseñar una máquina de implantes mamarios descartables? Algo fácil de poner y sacar. Sin pasar por el quirófano. Autoadhesivo, económico, rápido, útil, práctico y accesible. En varios colores, modelos y tamaños. De venta libre en kioscos, supermercados, estaciones de servicio y, hasta incluso, en parque de diversiones.


Rentabilidad  garantizada.
Las que somos una tabla de planchar las consumiríamos a morir, y las más transgresoras, podrían animarse ir un paso más allá, y en vez de dos, ponerse tres tetas.
30 de enero de 2012 – Diario de Maria Pena, UN NEGOCIO REDONDO. POR DONDE SE LO MIRE.

sábado, 28 de enero de 2012

El contacto

Del latín contactus, el contacto es la acción y efecto de tocarse dos o más cosas o personas. Para que exista el contacto tiene que haber algún tipo de relación, vínculo, enlace o encuentro.
En la actualidad, gracias al avance de la tecnología, el contacto puede ser físico o virtual. Incluso se conoce como contactos a las personas que se agregan en sistemas digitales como programas de mensajería instantánea o redes sociales.
De este modo, el contacto puede referirse al trato que se establece entre dos o más personas u organizaciones de forma física o virtual.
El contacto físico puede ser un roce, un choque u otro tipo de encuentro, ya sea casual o provocado. Además, suele utilizarse el concepto como un eufemismo para referirse a un encuentro sexual.
Lo físico y lo virtual pueden enriquecer el contacto, entorpecerlo o hasta incluso, confundirlo…

28 de enero de 2012 – Diario de Maria Pena. De mi más reciente contacto, guardo con recelo, esta última imagen…

viernes, 27 de enero de 2012

¿Buscando culos?

Te agarré. A ver qué excusa me vas a poner ahora mi amor. Con qué mentira vas a salir. No lo podés negar. Estabas mirando culos en Facebook. O vas a inventar que te hackearon la cuenta y que de la nada te aparecieron todas esas sugerencias de amistad repletas de culos en primer plano. Es lo que más te gusta. Meter tus narices en culos ajenos. Ya está. Te vi. Te agarré con las manos en la masa. No confío más en vos. Estabas mandándole solicitudes de amistad a culos inquietos que ni conocés. Basta.  Esto se terminó. Andate ya de mi casa. No te quiero ver más. Rajá de acá. ¡Baboso! ¡Asqueroso! Yo seré una perra por dejarte en la calle, pero vos no te quedás atrás… ¡Qué vida de perros!
27 de diciembre de 2011 – Diario de Maria Pena, el perro busca culos por instinto, el hombre  también.

jueves, 26 de enero de 2012

El secreto del éxito

Porque el secreto del éxito está en tener una buena foto de perfil. Es así de simple. Ahí está el quid de la cuestión. El meollo del asunto. La punta del ovillo. El as bajo la manga. La aguja en el pajar. Etcétera. No sé si estas últimas expresiones tienen mucho que ver con lo que quiero decir, pero las puse para impresionar con mi verborragia. A lo que voy es que, todo gira en torno a tu carta de presentación, tu documento de identidad frente al mundo, o mejor dicho, lo que en estos días se traduce como “tu foto de perfil en Facebook”.
Promoviendo la igualdad de géneros, es que me animo humildemente a proponerles a mis amigos hombres que experimenten la sensación de depositar su futuro en sus culitos. Ni más ni menos. Toda una vida de oportunidades supeditada a cuan bello su orto sea y a cuanto lo muestren en público…

26 de enero de 2012 – Diario de Maria Pena, mujer de trasero solitario que vive en el exilio de los ortos gordos, celulíticos y caídos, es decir, en el anonimato culístico eterno. 

miércoles, 25 de enero de 2012

Cuando me enamoro...

Cuando me enamoro, no desayuno pensando en él.
Cuando me enamoro, no almuerzo imaginando nuestro encuentro.
Cuando me enamoro, no ceno visualizándome a su lado.
Cuando me enamoro, sueño despierta eternos encuentros inmateriales que me llenan por completo…
Y a la noche, justo antes de dormirme, siento mariposas revoloteando en mi vientre, ese cosquilleo típico en la panza… ¿Típico del amor? ¡Qué del amor! ¡Más bien me crujen las tripas! ¡Todo un día sin morfar! ¡Estoy cagada de hambreeeeeeeeeeeeee! 

25 de enero de 2012 – Diario de Maria Pena, cuando me enamoro me transformo en una estación de servicio AM PM. Abiertas las piern…, digo las puertas, las 24hs.