viernes, 5 de agosto de 2011

El grito

gritar v. tr./intr.
1   Hablar dando voces o levantando mucho la voz dando sonidos penetrantes.
— v. intr.
2   Dar gritos una persona por alguna causa determinada: grita para desahogarse.
— v. tr.
3   Reñir o regañar a una persona o dar una orden levantando la voz: no me grites, que yo no he hecho nada.

5 de agosto de 2011 – Diario de Maria Pena; incluso a mí, que me cuesta horrores resumir cualquier tema, me parece que nunca mejor expresado lo que siento que con esta imagen. ¡Cambio y fuera! ¡Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!!

Edvard Munch El grito

jueves, 4 de agosto de 2011

Cinco minutos bastan para soñar toda una vida

“Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo”.
Mario Benedetti.

Alguien alguna vez me dijo: “Jamás tomes decisiones permanentes sobre emociones temporales”. ¡Ja! ¡Ojalá pudiera discernir las emociones! Vibro con las sensaciones y elijo vivir intensamente cada segundo de mi vida. Poder descifrar el enigma de lo permanente y lo temporal es demasiado relativo… Si cinco minutos pueden darle sentido a toda una vida, cómo elegir aquello que vale la pena. Cuando uno conserva la capacidad de asombro intacta, y cada día es un nuevo desafío, ¿cómo hacer para entender si algo es duradero o no, o más profundo aun, si algo, simplemente por ser duradero, vale la pena? ¿Cómo determinar si es sólo la imaginación la que sostiene las emociones, o si es una realidad tangible la que las nutre? ¿Cómo establecer una escala de valor entre lo real y lo soñado? Los impulsos muchas veces nos dejan al borde del abismo, y otras, nos recubren por completo de felicidad… Si cinco minutos bastan para soñar una vida, ¿cómo no animarse a vivir intensamente?

4 de agosto de 2011 – Diario de Maria Pena, intensa, impulsiva, kamikaze, soñadora, depresiva y feliz.   

miércoles, 3 de agosto de 2011

Filósofos del esfuerzo





“Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa.”
Mahatma Gandhi




“La recompensa se encuentra en el esfuerzo y no en el resultado a la hora de prepararme para salir un sábado. Un esfuerzo total (maquillaje, peluquería, ropa nueva, depilación profunda) es una victoria completa (Sí, para la pobre cosmetóloga, el peluquero, la vendedora de ropa y la depiladora. ¿Sabés lo que cuesta dejar más o menos lindo a semejante bagarto como yo?)”.
Maria Pena


3 de agosto de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer muy esforzada.

martes, 2 de agosto de 2011

Galletitas de zanahoria

Terminar de bañarse y mirarse en un espejo de cuerpo completo en pleno invierno, es una prueba de valor y coraje que pocas personas pueden superar.
Me siento como un pan de manteca fuera de la heladera.
Soy pegajosa y de color blanco viejo amarillento. No tengo forma y estoy cada vez más blanda. Nadie quiere “comerme” así nomás porque soy horrible y si alguien me llegara a poner un dedo encima, me deshago, me derrito al instante…



2 de agosto de 2011 – Diario de Maria Pena. Acá les dejo una recetita bien fácil: mézclenme con harina, una pizca de sal, un buen par de huevos y una zanahoria y métanme al horno a temperatura máxima. ¡Y que sea lo que Dios quiera!

lunes, 1 de agosto de 2011

¿Quién es Maria Pena?

Hace un par de días, un anónimo dejó este comentario en mi blog, en la página ¿Quién es Maria Pena?http://mujersintalentos.blogspot.com/p/quien-es-maria-pena.html :
“CREO QUE TIENES DEMASIADOS DEFECTOS PARA SER REALES, ¿NO ESTARÁS EXAGERANDO UN POQUITO?”
Bueno, como lo que me sobra en la vida es caudal verbal, le dejo esta carta abierta como respuesta.

Carta abierta a un anónimo

Que soy fea, eso lo sabe todo el mundo. Es una cualidad que salta a la vista y me imprime personalidad. Puedo ser simpática, divertida, hasta incluso, el alma de la fiesta, pero si hay algo que no soy, es estéticamente armónica.
Lo de bipolar, es más que obvio. Basta con leer una semana seguida de mi diario en este blog para darse cuenta de ello. Antes, a las desequilibradas emocionales, se nos decía simplemente “locas de mierda”, ahora, se nos da un nombre más sofisticado “bipolares”.
Lo de la celulitis, flaccidez, falta de tonificación en los brazos y estrías en el culo, señor anónimo, lo padecemos absolutamente TODAS las mujeres. Algunas en mayor o menor medida que otras, eso es verdad, pero el “yo no tengo nada de celulitis” es una vil patraña, una mentira descarada y escandalosa.
Por otro lado, el perfil griego lo tengo; jamás publicaría una foto de perfil mía en ningún lado. El dedo roto del pie izquierdo y las durezas del talón las luzco solamente en verano cuando visto sandalias u ojotas. Las orejas de Dumbo las tapo con el pelo, al igual que uso mi flequillo para disimular mi frente prominente con sus arrugas.
Mi falta de talento para la música no me priva de disfrutar del canto, los que sufren son los que me escuchan, pobres. Mi especialidad en la danza es el carnaval carioca. Más que eso, no le pida a mi cuerpo. Pareciera que este no reconoce las extremidades a la hora de coordinar movimientos rítmicos cuando bailo.
La postergación en la depilación invernal, tiene que ver más con un instinto de supervivencia que con una falta de determinación para hacerlo o simple dejadez. Todos los animales usan su pelaje para protegerse del frío, ¿por qué no lo voy a hacer yo también?
El tema de la comida entre los dientes, es todo un tema. Con esto, no quiero decir, mi querido anónimo, que ando por la vida con un pedazo de milanesa de soja a la napolitana entre las paletas de adelante. Para nada. Los restos de comida se me atascan en los colmillos, bien pegadito a la encía. Pero por suerte, para eso están los amigos que me avisan si se me ve algo verde o rojo, cuando me río.
Lo de las menstruaciones abundantes es hereditario, a mi madre también le pasaba. Las toallitas con alas comunes o ultrafinas no son suficientes. Por lo general, uso las súperabsorbentes nocturnas que me mantienen más segura todo el día. Así y todo, cada dos por tres, sufro algún que otro desborde.
No sé cocinar, ni quiero aprender a hacerlo. Entiendo que la comida es una ofrenda de amor que se le hace a la familia todos los días, pero prefiero expresar mi cariño utilizando otro tipo de recursos como la charla, los gestos, los mimos o la compañía. La prueba de amor más grande en mi caso, es que alguien se tome un trago de mi café sin gesticular nada. Jamás le engancho el punto justo; o está demasiado fuerte, o muy suave, o intomablemente dulce, o se me hierve el agua. Sólo en ocasiones especiales lo bato para que sea espumoso porque me da mucha fiaca.
Lo de las hemorroides, le puede pasar a cualquiera, sólo que muy pocos lo admiten públicamente; lo mismo que ¿quién no se contagió hongos en una ducha alguna vez? El famoso pie de atleta. Por suerte, ya hice el tratamiento para erradicar esos desagradables y olorosos champiñones. No obstante, estuve cuatro meses con los dedos naranjas de ponerme yodo todos los días, además de arruinar varios pares de medias.
Las piezas dentarias faltantes ya tuvieron sus reemplazos y ahora estoy con el equipo completo de nuevo. Paradójicamente, tener todos los dientes otra vez, me costó un ojo de la cara.
El pelo grueso en la teta lo tengo desde que me acuerdo y me lo saco con la pincita apenas me empieza a crecer. Los moquitos secos se me asoman de la napia aunque no esté resfriada y disimulo para sacármelos porque me pican. Me como las uñas de nerviosa y ansiosa no más.
No me gusta aparentar ser más de lo que soy, tengo un celular del año del pedo y no me engancho en usar palabras que están de moda para nombrar cosas cotidianas como “gym” en lugar de “gimnasio”, o colores “camel” y “coral” para hablar del “beige” y “rojo”.
Mi enorme cabeza es un regalo del abuelo y las liendres son obsequio de sobrinos y vecinitos. ¡Por suerte, existe el peine fino!
Mi ombligo es enorme por culpa del obstetra que atendió a mi madre en el parto y me lo anudó así. Aunque en este punto debo admitir, que en ciertas ocasiones, me dijeron que mi pupo era sexy.
Mi baja autoestima para elegir pareja me jugó en contra toda la vida. Así soy de inoportuna e insistente para los llamados cuando quiero compartir con alguien una gran alegría o una profunda tristeza. Hablo demasiado, de eso no hay ninguna duda.
No califico para ningún préstamo porque tengo un sueldo de mierda, pero así y todo, me levanto todos los días bien temprano para ir a laburar. Alquilo desde los 18 años porque siempre fui muy independiente, pero a su vez, esto no me ha permitido ahorrar ni un centavo. Vivo al día.
Mi extremismo a la hora de vibrar con las cosas que me pasan se traduce en mi tono de voz y mi risa fuerte y explosiva. No lo puedo evitar. Vine con megáfono incluido. 
Jamás aprendí a manejar, a pesar de que algunos de mis ex me han intentado enseñar a hacerlo. La premisa machista de “maneja como el orto, seguro que es una mina” se aplica perfectamente en mi caso, no por ser una mujer al volante, sino porque simplemente manejo como el culo.
Por último, lo de celosa, envidiosa, impulsiva, obsesiva, perfeccionista, egocéntrica, torpe, llorona y ciclotímica, no tengo porqué esconderlo. Querido anónimo, soy todas esas cosas y más, pero intento reivindicarme siendo una buena persona. No reniego de mis defectos, ni intento esconderlos debajo de la alfombra. Tampoco me enorgullezco de tenerlos. Simplemente, los acepto y me río de ellos y con ellos encima.

1 de agosto de 2011 – Diario de Maria Pena, como dice Tita Merello en el final de su canción “…¡Yo soy así!” Chin, pun.

domingo, 31 de julio de 2011

Una mujer de verdad

Una mujer de verdad le entrega su vida a los que ama. Acompaña a su pareja ofreciéndole apoyo incondicional y resigna sus proyectos personales para brindarse por completo a su familia. Una mujer de verdad tiene su hogar siempre limpio y ordenado, las camas tendidas, la vajilla limpia y prolijamente ordenada en la alacena, el cesto de la ropa vacío, la ropa planchada y cuidadosamente doblada en su lugar, además de los pisos brillantes y relucientes. Una mujer de verdad está siempre arreglada, bien vestida y perfumada. Sus manos son suaves, sus uñas impecables y su cabello es dócil. Una mujer de verdad es una dama, refinada y correcta, jamás dice malas palabras y es cortés y tolerante en todo momento, lugar o circunstancia. A una mujer de verdad le sobra paciencia para atender a su familia, jamás está cansada y siempre tiene una sonrisa en los labios y una frase amable para todos. Una mujer de verdad se preocupa por su silueta y jamás sufre de sobrepeso. Se mantiene sensual y radiante para su esposo, a pesar del paso tiempo. Una mujer de verdad es una puta en la cama, una profesional exitosa y pujante en su trabajo, una devota madre con sus hijos, una pulcra ama de casa en su hogar, una esposa incondicional y una hija ejemplar…
31 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena, sospecho que soy hombre…

sábado, 30 de julio de 2011

Soy un Teletubbie

Mis fines de semana parecen escritos por los guionistas de los Teletubbies. Jamás pasa nada interesante y se repiten siempre las mismas escenas…  
Me siento igual que un Teletubbie. Hay días en los que soy como Laa-Laa, el Teletubbie amarillo, positiva y adorable. Otros, sobre todo en mis días tristes, soy como Tinky-Winky, azul y melancólica. Dicen que mi parecido con Dipsy, el Teletubbie verde salta a la vista. Entre la gordura y las 24 horas al día que me paso en el laburo sin ver la luz del sol, el color verduzco es más apropiado para describir la tonalidad de mi piel. El famoso “verde oficina”. Por último, está Po, el Teletubbie rojo, el de color cálido… Más que color cálido, después de dos meses sin “una alegría” estoy re calien…  




30 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena, cualquier semejanza con un Teletubbie rojo es mera coincidencia…

viernes, 29 de julio de 2011

No tengo un pelo de tonta, tengo muchos

Todo en la vida tiene un lado bueno y un lado malo. El desafío es preservarnos equilibrados, evitando que los éxitos se nos suban a la cabeza y los fracasos vayan al corazón…
Hoy, después de bañarme, me miré atentamente al espejo. Saqué una única conclusión. Parezco un mono. Pero un mono bien peludo.  Un gorila embarazado, para ser más exactos. Hace dos meses que no me depilo y le estoy entrando al morfi como si se avecinara el fin del mundo y hay que guardar provisiones para unos cuantos años de malaria.
Hoy, más que nunca, siento que mi cuerpo es un paraíso inexplorado. Bueno, lo de “paraíso” lo puse porque sonaba poético, lo de inexplorado es obvio el porqué. La jungla capilar y la prominente barriga que tengo impiden el ingreso, hasta incluso, del más aventurero y corajudo explorador.
Siento una mezcla de vergüenza, temor y angustia.  Se me hace un nudo en la garganta de sólo pensar que el día que vaya a depiladora, ella corre un gran riesgo de morir aplastada por la montaña pilosa que extraiga de mi cuerpo; o sufrir algún tipo de trastorno respiratorio grave, si llegara a inhalar alguno de mis gruesos pelos rasurados. Mi imagen en pelotas, abriéndome las nalgas en cuatro para la tira de cola, podría dejarle peligrosas secuelas también. Hay que estar psicológicamente preparado para ver algo así.
Ahora, ¿qué tiene que ver esto con la introducción que hice? La respuesta es más que obvia. A ninguna mujer le gusta depilarse y yo hace un par de meses que no me someto a esa tortura. No tener un hombre a mi lado, finalmente tiene un lado positivo.
Me imagino siendo la protagonista de algún comercial bizarro, en el campo, haciendo un desnudo “muy cuidado”, cerrando mis ojos mientras una cálida brisa de frente mueve mi cabellera, e incluso todos los pelos de mi cuerpo, al viento. El efecto flameante de tanto vello en libertad es una imagen que vende autonomía. No logro visualizar de qué producto podría ser, pero creo que la idea es fantástica. Sin dudas, en breve, el éxito llamará a mi puerta y ustedes podrán ver mi vellosidad en la pantalla grande… La fama, amigos, la fama…

29 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena… Antes de despedirme, necesito reformular la frase con la cual inicié mi diario de hoy. “Lo peligroso no es que el éxito se te suba a la cabeza, lo difícil, es subirse al éxito, sólo por tener más pelos en el cuerpo que en la cabeza.”

jueves, 28 de julio de 2011

La Barbie Pena

A mis queridos papis:
                               Ya sé que manguear regalos no está bien, pero en esta oportunidad es diferente. Sé que ustedes hicieron, hacen y harán todo lo que pueden por darnos lo mejor a mis hermanos y a mí, y que la plata no la cagan. (Eso también lo aprendí en carne propia, con el paso del tiempo… ¡Cómo duele el quetejedi para conseguir un mango a veces!) Pero bueno, no es momento de hablar de dinero ni superficialidades. Hija se es toda la vida. Mi edad biológica supera las tres décadas, pero en mi corazón hay todavía una pequeña niña que ríe y sueña... Y como se acerca el Día del Niño, es que, humildemente, me animo a pedirles un regalito. Una Barbie. Si ustedes quieren, pueden hacer valer  este presente para más de una ocasión e incluir además del Día del Niño, mi cumpleaños, navidad y reyes. Porque, de verdad, es algo con lo que siempre he soñado. Mi mayor anhelo, mi deseo, mi fantasía, mi ilusión…
                               ¡Gracias papi por llevarme todas las mañanas a la escuela cuando era chiquita! ¡Gracias mami por peinarme la maraña que tenía en la cabeza todas las noches! ¡Gracias a los dos por estar siempre conmigo, darme lo mejor y hacerme tan feliz!
Los quiero con todo mi corazón.

                                                                           Su adorable hijita, Maria.
PD: ¡Ah! Una cosita más, después de este último, pero infaltable, párrafo demagógico, les adjunto la foto de la muñeca que quiero. Justo está en oferta. La Barbie común está más de $100, y la que yo quiero, a sólo $25. (¿A qué se deberá tanta diferencia? Ni idea.)

 28 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena, ¡gracias Mattel por finalmente crear una Barbie con la que me puedo identificar!

miércoles, 27 de julio de 2011

Delicias de Facebook – El tema de hoy “El genocidio de los signos ¿¡”

Muro de Mariana G.
En qué momento de mi vida dejé de usar los signos de apertura de exclamación (¡) e interrogación (¿)??? El tiempo y la distancia hacen estragos. Los siento tan lejanos, creo que jamás podré recuperarlos!!!!!
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César V.                      qué ironía! sentir lejano algo que va al principio, no?
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Pichi C.                       dicen que fueron víctimas del celular… la velocidad con la que se mueve todo en la ciudad hizo que lentamente, empezáramos a mandar mensajes de texto cada vez más cortos… los mensajitos mataron a los signos de apertura!
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Nadia A.                     sin lugar a dudas, fueron ellos, los celulares!!! la falta de tiempo y de guita es un callejón sin salida. había que empezar a ahorrar en algo, y decidimos hacerlo en caracteres. nuestros dedos se convirtieron en armas. nosotros también somos cómplices de este exterminio.
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Carolina G.                  pueblo argentino, hemos involucionado como sociedad. todos somos culpables de esta masacre. no culpemos a los celulares. el dedo pulgar es el único responsable de la elección de los caracteres que usamos. él es el que decide quiénes entran y quiénes se quedan afuera en nuestros mensajes. como un patovica de la comunicación. no busquemos chivos expiatorios!
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Nico F.                         ese gordo y petizo, más que una extremidad, es un dictador extremista!
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Miguel F.                     en este mundo ya no importa la entrada, sólo importa la salida!!!
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Ana K.                        aunque me cueste reconocerlo y me tilden de sentimental, yo también los extraño… sé que están cerca, pero la distancia entre ellos y yo es como un abismo. ya casi no recuerdo sus rostros ni sus formas… siento que este desapego no tiene vuelta atrás y esto me provoca un profundo dolor al recordar que ellos me acompañaron durante toda mi escuela primaria y secundaria.
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Sergio M.                   gente, dejemos la melancolía para otro momento y basta de culpar a los celulares, al dedo pulgar o al paso del tiempo. los únicos culpables de este flagelo son los yankies!!! ellos nos convencieron subliminarmente para que dejásemos de usarlos porque ellos no toleran que otros tengan cosas que ellos no tienen…
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Vicky H.                      los signos de apertura de exclamación y pregunta esconden armas químicas. eso lo sabe todo el mundo!!!! por eso los yankies los exterminaron, porque están bregando por la paz en el mundo!!!!
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Fernanda Q.                creo que ya es hora de hacerles un homenaje... ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿ gracias!
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Julián G.                      homenaje a las víctimas!    ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡ ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿
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Giselle M.                    hoy, estos signos, engrosan la lista de mártires del imperialismo.
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27 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena, no quiero ser cómplice de ningún genocidio. ¡Usemos estos signos! ¿Vos, vas a dejarlos morir también?

martes, 26 de julio de 2011

Filósofos de la belleza




"La belleza es ese misterio hermoso que no descifran ni la psicología ni la retórica.”
Jorge Luis Borges






 




"La belleza es ese misterio hermoso que no descifra ningún hombre al conocerme.”
Maria Pena








26 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena, si ni la psicología ni la retórica descifran la belleza, menos lo hará un pobre hombrecito… Y en mi caso, hay que buscarla, ¿eh? ¡Y eso, no es tarea fácil! Algún rastro de belleza debo tener, el tema es que alguien la encuentre…

lunes, 25 de julio de 2011

Rutina y virilidad laboral

Todos los días la misma rutina. Hace más de 5 años que repito todos los días las mismas acciones, los mismos trayectos. Como si mi vida fuera parte de un ritual mayor en el que debe repetirse diariamente la misma ceremonia por miedo a un inminente final apocalíptico. El despertador suena a la misma hora… La ducha, el café con leche, esperar el ascensor, saludar a los vecinos, caminar hasta la parada, tomarse el colectivo… Me siento como un esténcil. Siempre igual. Levantás la planchuela, la apoyás en la pared, apretás el aerosol y ya podés ver cómo será mi próximo día. Encima, en el laburo me exprimen como a una esponja… No doy más…
Basta, creo que me merezco algo mejor. Mientras escribo esto, caigo en la cuenta que hace 5 años que tengo el mismo puesto en la oficina y mi sueldo prácticamente no se ha incrementado. Lo que sí han aumentado, son las horas que me paso en este lugar lleno de legajos, porque cada vez me dan más cosas para hacer. Hoy es un día de esos en los que siento la brisa del cambio soplar… Una bisagra en mi vida, un antes y un después…
¡Basta! Ya lo decidí: voy a hablarle a mi jefe. Necesito sentir que en el lugar donde paso más de 8 horas de mi vida, todos los días, alguien reconoce mi esfuerzo y lo valora. Allí voy.
Me tiemblan las piernas. No quiero pensar. La decisión está tomada. Es justa. No le voy a quitar nada a nadie, sólo voy a reclamar algo que creo que me corresponde: un ascenso o un aumento salarial. Camino hacia adelante. Ya no hay vuelta atrás. Estoy en la puerta de su despacho. Golpeo. El corazón me va a explotar. No sé donde esconder mis manos sudorosas.
-          Adelante.
-          Buen día, doctor.
-          Buen día Maria. ¿Qué te trae por acá?
-          Disculpe la molestia, pero quería hablar unas palabras con usted.
-          Pero Maria, no es ninguna molestia. Decime. ¿Qué ocurre?
La alerta de posible “Ataque de pánico” se activó en mi organismo. No sé por dónde empezar. Quiero usar las palabras correctas. Respetuosa pero convincente.
-          Doctor, usted sabe que hace más de 5 años que yo trabajo en su oficina y jamás he faltado ni le he fallado en nada de lo que me ha pedido. No soy una persona muy puntual en la vida, pero así y todo, me he esforzado por llegar a horario todos los días desde que trabajo con usted. Comprendo perfectamente que esto no merece ninguna felicitación extraordinaria, ya que lo considero parte de mis obligaciones laborales, pero, teniendo en cuenta los aumentos y el alto nivel de inflación que sufrimos todos los argentinos, es que me parece oportuno solicitarle un aumento. Mis obligaciones han ido creciendo pero mi salario ha sido siempre el mismo.
Nada. No hay respuesta en su rostro. Su cara de póker me atemoriza, pero estoy decidida y voy a arremeter con todo.
-          Además, no es que yo me esté comparando con mis compañeros varones, pero muchos de ellos, han sido ascendidos a pesar de haber ingresado al estudio mucho después que yo.
-          Maria, por favor, ¿no estarás insinuando que en esta oficina no se respetan los derechos de igualdad entre hombres y mujeres? No quisiera pensar que ésta es una acusación sexista o que considerás el accionar de la compañía como machista…
-          Jamás diría eso señor. Sólo dije que me resulta llamativo que otros compañeros hombres… - quería seguir explicándole mi punto de vista, pero me él elevó la voz.
-          Aquí no discriminamos a las mujeres, Maria. La falta de incremento en tu sueldo no se debe a que seas mujer… - ahora fue mi turno de interrumpirlo.
-          No, señor. De eso no hay dudas. La falta de incremento en mi sueldo no se debe a que yo sea mujer, sino a que la decisión la toma el directorio, y este está formado únicamente por hombres….

25 de julio de 2011 – Diario de Maria Pena, si por lo menos tuviera buen culo o buenas tetas creo que la situación sería otra.
IMPORTANTE ACLARACIÓN: No sólo no perdí el puesto con mi contestación, si no que el jefe me dijo que iba a tratar mi tema en la junta del directorio.