domingo, 12 de junio de 2011

Filósofos del defecto





"Tus defectos se adecuan siempre a tu tipo de mente. Observa tus defectos y conocerás tus virtudes."
Confucio











"Mis defectos se adecuan siempre a mi FALTA de mente. Observa mis defectos y conocerás una lista interminable."
Maria Pena






12 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, ¡Todos tenemos defectos, pero lo mío es un muestrario!

sábado, 11 de junio de 2011

Yo ignoraba, ella ignora

“Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.”
Albert Einstein

Por ejemplo:
Yo ignoraba que mi ex se había puesto de novio a los pocos días que cortó conmigo.
Su novia ignora que él me llamó hace un par de días para hacerme una propuesta indecente que fue rechazada.
Yo ignoraba su habilidad para las mentiras descaradas..
Ella ignora que está junto al mismísimo “Pinocho”.
Yo ignoraba el tamaño de mis cuernos.
Ella ignora que pronto podrá ser convocada como protagonista de “Bambie 3”.
Yo ignoraba que la soledad que ahora siento era parecida a una condena a muerte.
Ella ignora que detrás de esa hermosa sonrisa se esconde su propio verdugo.
Yo ignoraba que sus halagos eran una fórmula fija y repetitiva.
Ella ignora que él necesita convencerla de que su relación es especial pero en realidad está repasando un mismo patético discurso.
Yo ignoraba que él un día me dejaría.
Ella ignora que él es como el primitivo hombre de Neanderthal que se mueve por impulsos y necesidades del momento y nada más.
Yo ignoraba que escribiría mi diario íntimo en un blog y eso me ayudaría a hacer catársis en mi despecho.
Ella ignora la escritura de mi diario y estoy casi segura de que ni siquiera lo entendería.
¡Con suerte si sabe leer y escribir! (Estuve analizando su perfil en Facebook)
Yo ignoraba que mis pensamientos iban a seguir estando ligados a él.
Ella ignora cualquier forma de pensamiento. Como es de linda, es de corta. (Estuve mirando sus fotos en Facebook)
Yo ignoraba que él olvidaría tan rápidamente todo lo que me había jurado.
Ella ignora que yo se la tengo JURADA.


11 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer muy ignorante y sin intenciones de desasnar a nadie. ¡Que la nueva aprenda solita!

viernes, 10 de junio de 2011

XS, S, M, L, XL

Hoy salí a comprarme ropa.
Estaba hecha una pordiosera. Siempre me pasa lo mismo. Según el estado de ánimo por el que esté transitando, me cuesta vestirme de “NENA”. Si estoy deprimida, me disfrazo de mendigo asexuado. No me baño y uso todo el día la misma ropa. Zapatillas o pantuflas si estoy en casa, jogging viejo y holgado, remera tipo camisón, buzo dos talles más grande y sin corpiño. Además, escondo mi cara detrás de un flequillo rebelde por el que no paso el cepillo. Camino encorvada arrastrando los pies.
Bueno, pero eso es parte de mi pasado. De mi estado de ánimo pasado. Ahora estoy intentando volver a sentirme mujer. Por eso, salí de compras. Como hacen las nenas, las chicas, las jóvenes, las muchachas, las señoras y las viejas (¡Ay! ¡Qué depresión! Creo que encajo en la anteúltima categoría) Pero, alejemos los pensamientos negativos. Hoy volveré a sentirme bien. Ya me lo he propuesto y cuando me propongo algo siempre lo cum… (¿Eh? Si casi nunca termino lo que empiezo…) Bueno, parece que hoy la voz de mi conciencia está tomando un protagonismo interesante.
Necesito enfocarme. No quiero perder mi eje. Hoy quiero estar mejor. Me voy a comprar ropa nueva.
Entro a un negocio que tiene una vidriera hermosa (Cuidado Maria, la ropa no calza en tu cuerpo como lo hace en los maniquíes, no te ilusiones) ¡Basta! Entro igual. Una vendedora diez años más joven que yo y dos tallas menos tiene puesta la misma pollera que me gustó de la vidriera. Me saluda exageradamente amable y entonces le digo:
-         Hola. Quería ver esa pollera. La que está en vidriera.
-         Bárbaro. ¡Ay! ¡Sí! Esa es mi favorita. Te hace re buen cuerpo puesta. ¿Qué talle sos?
-         Y… Traeme un “L” para probar. (Maria, eras “L” antes del ataque compulsivo de ingesta de alimentos que sufriste durante tu último estado depresivo. La angustia oral te debe haber llevado al “XL” por lo menos…)
Mi conciencia me estaba torturando, pero yo seguía en mi firme postura de salir adelante. Intentando ignorar los malos pensamientos.
Ahí viene la vendedora. Se acerca con la pollera y me dice con una sonrisa artificial:
-         Me queda sólo en negro. Pero creo que te va a quedar divina con un buen par de botas… Te traje un talle “L” y un “M” por las dudas.
¡Ah! ¡No! Bajo ningún punto de vista voy a tolerar esto. Que mi conciencia se burle de mí, vaya y pase, pero que una pendeja raquítica me tome el pelo, ya es demasiado.
-         Muchas gracias – le respondo intentado contener mi ira (Es una falsa, sólo quiere hacerte sentir bien, se ve que en este negocio las empleadas van a comisión sobre las ventas)
-         De nada. Estoy acá para lo que necesites. Me quedo acá afuera del cambiador, así me mostrás como te quedó. ¿Dale?
Su tono prefabricado ya había empezado a molestarme.
-         No, andá. Está bien. Y tené cuidado, porque hablás demasiado y en una de esas podés sacar demasiado la lengua para afuera e irte de boca para adelante. Lo que no tenés de carne en el cuerpo lo tenés en la lengua, flaca de mierrrrrrrrrrrda…


10 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, vaca de lengua filosa. (¡Seguí sumando lugares a donde ya no podés volver, Maria, que te vas a quedar como mendiga pidiendo limosna encerrada tu propia casa!)

jueves, 9 de junio de 2011

Uno que valga la pena

 ¿En qué se parecen un hombre y un espermatozoide?
En que de un millón sólo sirve uno.
Más de mil veces escuché la frase "Maria, buscate un hombre que valga la pena, no este pelotudo".
También, entre amigas, y después de largas charlas y llanto, me dijeron "él no te merece" a modo de consuelo. Y tengo que reconocerlo, en esos momentos, la frase me sirvió, o por lo menos, canalizó mi dolor y mi rabia y me evitó visitar la comisaría acusada de homicidio.
La frase de mi madre también es un clásico en mi vida "tenés que encontrar a alguien que sí te valore, Maria". O la infaltable de todas las reuniones, hasta incluso pronunciada por personas que casi ni conocés "ya va a llegar". 
Y así podría continuar con una lista interminable...
Pero, bien. Yo me pregunto, ¿cómo se hace? ¿Cómo se busca? ¿Cómo se encuentra? ¿Existe una fórmula?
¡Tantos inventos han revolucionado la historia!
Imaginemos una máquina capaz de desechar a los hombres que no valen la pena y filtrar a los que sí. ¡Como un detector de mentiras! Sería un detector de “PATANES” o, mejor dicho, de “HIJOS DE PUTA”.
¿Habría un antes y un después en la historia de la humanidad después de eso? ¿Podría esto ahorrarnos el sufrimiento?
Con la edad y las experiencias de vida una mujer aprende a discernir cuando un hombre le conviene o no. Pero, ¿lo aplica? Creo que la mayoría de las veces, nos enamoramos y listo.  
Albert Einstein dijo “Hay dos cosas que son infinitas: el universo y la estupidez humana; de la primera no estoy muy seguro.” Yo me pregunto, ¿la estupidez femenina a la hora del amor será aun más grande que el infinito? La mía, por lo menos lo es. Las medidas, las dejo en manos de los científicos…





 
9 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, infinita y universal (la estupidez, por supuesto)

miércoles, 8 de junio de 2011

A pedido del consumidor

Ayer a la noche me llamó mi ex por teléfono. Desde su huída aquel viernes por la noche de mi departamento no había tenido más noticias de él. Cuando escuché su voz, mi cuerpo exudó ilusión. Sentí que me llamaba porque me extrañaba, porque quería percibir mi voz, porque tenía necesidad de mí… La misma necesidad que yo tenía de él. Estaban intactos mis sentimientos. Seguro, tendríamos una nueva oportunidad para volver a empezar…
-Hola Maria.
-Hola – le contesté como pude. Me temblaba hasta el culo.
-¿Cómo estás?
-Bien – le respondí. A esta altura yo ya no sabía ni cómo me llamaba. Era obvio. Yo le interesaba de nuevo. Si alguien te pregunta cómo estás es porque está interesado en vos, preocupado por tus emociones…
-¿Cogemos?
Fue un baldazo de agua fría.
Reconozco que andaba necesitando un “service”, pero con él, demasiados sentimientos estaban en juego. En los 5 segundos que había durado la conversación hasta ese momento, yo había imaginado la reconciliación, el compromiso, la boda, los hijos, todo…
La conversación quedó en silencio.
-¡Hola! ¡Holaaaaaaaaa! ¿Estás? – me preguntó. Para mi sorpresa, su tono de voz seguía siendo el mismo.
-Si estoy. Me colgué con algo, disculpame. Me sorprendió tu llamado porque justo ayer estuve pensando en vos. Un compañero del laburo nos mostró un catálogo de muñecas inflables divino. Importación directa desde China. Todas a muy buen precio.
-¿Eh? ¿Te enojaste? – se animó a preguntarme.
Era obvio. Yo seguía enamorada de él y él lo sabía. Seguramente estaba necesitando un agujerito donde ponerla…
-No, para nada. – le respondí y continué diciendo – Lo de las muñecas es un golazo. Te las coges cuando querés y no gastás crédito del celular para llamarlas. Jamás te dicen que no, ni argumentan dolor de cabeza. Te evitás por completo el tema de las enfermedades de transmisión sexual. No hay riesgos de que quede embarazada. A lo sumo, si querés fantasear con esto, la inflás bastante y listo. Ocupa poco espacio. Podés seguir poniéndote vos y tus necesidades en primer lugar siempre. Además, la llevás desinflada a donde quieras, ni le tenés que mirar la cara. No te habla. No te hace reclamos. No te genera ningún gasto más que la inversión inicial. Siempre te sonríe…
-¿Qué te pasa? ¿Estás loca? - su tono había cambiado por completo, se lo notaba incómodo y hasta ofendido - Yo sólo te pregunté si nos veíamos hoy.
-Y yo solamente te estoy haciendo una sugerencia mejor, acorde con lo que vos estás buscando…


8 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, "Tengo el catálogo en casa por si alguien lo quiere ver."

martes, 7 de junio de 2011

No vuelvo más

 “No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos” dijo el escritor Orison Swett Marden.
Por otro lado, a muchas personas las  he escuchado decir “del ridículo no se vuelve”. Si no se vuelve, entonces me quedo ahí. No me esperen, porque no regreso jamás.
Amo hacer el ridículo y reírme de las incoherencias en mi vida, las boludeces que digo sin pensar,  los despistes, las manías obsesivas, los desengaños amorosos y hasta de mi estúpida insistencia para cometer los mismos errores.
Tengo la piel tatuada de huellas que no me traumatizan, me nutren. Me rio, las dramatizo ridículamente, las exagero, las sobreactúo, y ellas solitas se desdramatizan y pasan, de ser grandes catástrofes, a convertirse en simples acontecimientos a archivar en el registro de mi vida.
Me rio, lloro, puteo, grito, digo pavadas, canto desafinada, escribo, salto de alegría y abrazo la almohada en soledad. Todo junto. Todo mezclado.
Un día lo amo, después lo odio, y ahora lo extraño. Soy atolondrada, pasional, contradictoria, exagerada y auténtica. No oculto ni miento.
Agatha Christie dijo “Las conversaciones son siempre peligrosas si se tiene algo que ocultar.”
Yo no tengo nada que esconder. Soy así y me rio de ello. Tolero mis  defectos  e imperfecciones, reviso mi pasado y construyo mi presente como puedo. Sueño mi futuro, y vuelo.
Muchos hombres con los que he hablado, y otros tantos me lo han hecho llegar, consideran este blog feminista y hasta “PELIGROSO”.
¡DANGER! La falta de humor puede ser un arma letal… Y si lo combinamos con el amor propio dañado y algo que ocultar, se convierte en un coctel explosivo.
No me teman muchachos, soy simplemente una mujer sin talentos… ¿a quién podría dañar?

7 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, peligrosa asesina serial.

lunes, 6 de junio de 2011

Filósofos del pensamiento



El sabio no dice nunca todo lo que piensa, pero siempre piensa todo lo que dice.
Aristóteles

 







Yo, mujer, digo todo lo pienso en este blog, pero nunca pienso todo lo que digo.
Maria Pena








6 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer de grandes pensamientos que de sabia no tiene nada.

Dedicado a todos los hombres sin sentido del humor…


domingo, 5 de junio de 2011

Enamorarse = descerebrarse

 Por lo general, los domingos siempre me sucede lo mismo. Siento que mis huesos ya tienen algunos engranajes oxidados, pero a la vez, hay una parte de mí que se conserva como en la adolescencia, y hace que me siga  reconociendo como aquella niña de 18 años completamente enamoradiza y descerebrada.
Mi ingenuidad para enamorarme de la persona equivocada ha logrado escapar al deterioro que el paso de tiempo ha provocado en mí. Siento que, a pesar de los años, la estupidez para el amor sigue siendo moneda corriente en mi vida.

El estar al pedo hace que me ponga a pensar...
Y tengo que reconocerlo. Sigo enganchada con él. Es increíble la capacidad que tenemos las mujeres de enroscarnos con historias pasadas. No importa qué edad tengamos… Y eso es lo que me pasa hoy. Me puse a recordar cómo fue que nos conocimos...

Acepté salir con él porque me gustaba. Después de esa primera noche, supe que estaba en el horno. Ya no me gustaba, me encantaba. Quedé deslumbrada. Enloquecida. Enganchada. Y esas cosas me pasan. Me pasan siempre…
No podía dejar de pensar en él ni un segundo, obvio. Lo idealicé perfecto. No le faltaba ninguna virtud.
Sentí una química especial entre ambos.
Me transpiraban las manos. Tenía palpitaciones. Mariposas en la panza. No pasaba bocado. Tenía el estómago revuelto.
Llamé a mi amiga. Le conté hasta el más insignificante y aburrido de los detalles de la salida. Todo me parecía importante. Al rato nos vimos y se lo conté todo de nuevo personalmente. Las mujeres, por lo general, llegamos a un punto donde conocemos las historias de nuestras amigas como si las hubiésemos vivido en carne propia de tanto que las repetimos.
Tenía el celular todo el tiempo en la mano por las dudas de que sonara.
Me conectaba y me desconectaba del msn para ver si él estaba conectado.
Entré a su facebook e hice un trabajo minucioso de averiguaciones al estilo “integrantes de su familia”, “amigos”, “vacaciones”, “minitas que más le comentan sus publicaciones”, etc.
Me llamó mi mamá por teléfono y le terminé gritando por algo que no recuerdo. A los cinco minutos me estaba matando de la risa con mi vecina del departamento de al lado que tiene una nena de dos años. Como estaba ansiosa y el tiempo necesitaba ocuparlo con algo, le ofrecí llevar a la nena a la plaza. Una experiencia insufrible. A la media hora estábamos de vuelta.
Estaba histérica. Me vestí sexy por las dudas de que me llamara para vernos de un momento para el otro y no estuviera lista.
Me hice el cavado y la tira de cola.
Me compré ropa interior nueva y más chiquita.
Me reía sola.
Mientras caminaba por la calle miraba atentamente a todos los autos que pasaban por las dudas de que lo viera. Eso no era lo único que me obsesionaba. También, iba buscando en las caras de los transeúntes, si veía a alguno de sus amigos.
Fui a lugares que él frecuentaba para intentar“encontrármelo de casualidad”.
Me taladré la cabeza recordando todas las conversaciones que tuvimos.
Soñaba despierta con el reencuentro. Él estaba en todos mis sueños.
Busqué frases célebres y partes de canciones para mi nick que tuvieran que ver con lo que estaba sintiendo.
Me angustié y me puse a llorar.
Volví a llamar a mi amiga para que me diera un consejo. Le conté nuevamente detalle por detalle todo lo que había ocurrido entre él y yo. Terminé la conversación matándome de la risa, recordando una situación de cuando éramos adolescentes.
Apenas colgué, me puse a llorar otra vez.
Pensé que me estaba volviendo loca y que tenía que ocupar mi cabeza en otras cosas. Puse música y todas las canciones de amor parecían estar relacionadas conmigo. Apagué el equipo e intenté dormir. Imposible.
Salí a caminar otra vez y la paranoia de los autos, sus amigos, familiares y conocidos me persiguió otra vez. Entonces volví a casa y con su recuerdo a flor de piel, me puse a escribir mi diario del día de hoy…

ACLARACIÓN: Esto sucedió hace más de 4 meses y él jamás me volvió a llamar.

5 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, eterna adolescente emocional atravesando el patético ciclo del “enamoramiento” o “descerebramiento transitorio”.


sábado, 4 de junio de 2011

Los piratas y el matrimonio

Mi abuela paterna era una mujer muy creyente. Nunca faltó a misa ni un solo domingo de su vida. Desde que éramos muy pequeños, ella se inició en la aventura de intentar evangelizarnos. En la adolescencia, siempre nos contaba lo orgullosa que estaba de haber sido fiel durante más de 40 años de matrimonio al abuelo, siendo éste, el único hombre en su vida. Nos repetía una y otra vez  “Me opongo a las relaciones prematrimoniales. El amor que no sabe esperar, no es amor. La virginidad es un tesoro que ningún pirata debe arrebatarles.”

Es maravilloso como, mis hermanos y yo, hemos ido recreando esta frase de la abuela a lo largo de nuestras vidas…

CASO N° 1: Mi hermana mayor
Nombre: Ana Harrington (jamás usa su apellido de soltera: Pena)
Edad: 38 años
Estado civil: Casada.
País donde reside actualmente: Italia
Clase social: Alta
Versión libre de la frase de la abuela: “Me opongo a las relaciones sexuales prematrimoniales con cualquier hombre que no tenga un tesoro en el banco para arrebatarle.”

CASO N°2: Mi hermano menor
Nombre: Juan Pena
Edad: 31 años
Estado civil: Soltero
País donde reside actualmente: Sin especificar. Vive de vacaciones. Va para donde lo lleva el viento.
Clase social: Sin especificar. Si tiene mucho, gasta mucho. Si está seco, vive del aire.
Versión libre de la frase de la abuela: “Me opongo a tener relaciones sexuales antes de cualquier boda, por el peligro de que la novia llegue tarde a la ceremonia.”

CASO N°3: Yo, la hermana del medio
Nombre: Maria Pena
Edad: entre 31 y 38 años (ni en pedo la digo)
Estado civil: Sola o solterona
País donde reside actualmente: Argentina
Clase social: Media
Versión libre de la frase de la abuela: “Me OPONGO a que nadie quiera tener relaciones sexuales conmigo. ¡Ojalá que venga un pirata y me la PONGA!"

4 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, fanática del capitán Jack Sparrow.



Dedicado a mi amiga U.F.O. y a su amor imposible Johnny Depp.

viernes, 3 de junio de 2011

Delicias de Facebook – El tema de hoy: “Hacerse bien el boludo”

Muro de Mariano P.

¡Hola a todos! Esta publicación es muy importante para mí. Creo que me hackearon la cuenta. Hoy me di cuenta que alguien estuvo usando mi Facebook para hablar con gente, diciendo cosas que nada que ver, o realmente desubicadas. Si alguien tuvo una conversación "complicada" claramente no era yo!!!! Mariano P.
Juan T.                    Uy! Pobre… A mí me pasó varias veces lo mismo… je!
El miércoles a las 15:21 · Me gusta
Luis J.                      clarooooooo…
El miércoles a las 15:21 · Me gusta
Nico P.                     el viejo cuento de "yo no fui"
El miércoles a las 15:59 · Me gusta
Lau F.                      ahora se le dice "alguien está usando mi facebook". no te cree nadie marian!!!
El miércoles a las 20:30 · Me gusta
Caro H.                    EL VIEJO TRUCO DE “ME HACKEARON LA CUENTA!” GENIALLL!
El miércoles a las 21:24 · Me gusta
Cristina G.               Esta excusa la usó mi hijo de 12 años para mentirle a una compañerita...
El miércoles a las 21:44 · Me gusta
Juan Manuel P.        ya me parecía que no eras vos....entonces cancelo lo del barco con jacuzzi, champagne y todo el resto?
El miércoles a las 23:03 · Me gusta
Pablo N.                   Ya me parecía raro… Esa conversación por chat que tuvimos ayer… Mariano dice: hace tiempo que me están pasando cosas que no puedo explicar, y no sé con quién hablarlas. Pablo dice: soy tu amigo, sabés que podés confiar en mí. Mariano dice: gracias pablito. voy al grano entonces. estoy sintiendo cosas por vos. Pablo dice: eh? Mariano dice: sí, creo que me estoy enamorando. Pablo dice: pará mariano. sabés que te quiero y te respeto pero a mí me gustan las minas loco! Mariano dice: me encantás. no lo puedo evitar. me excitás mucho. Pablo dice: sos muy gay vieja. Mariano dice: decime cosas cochinas que estoy hecha una puerquita. Pablo dice: no jodas marian! muy de trolo lo que decís. Mariano dice: y no sabés lo que me pasó el otro día. resulta que me crucé con un negro enorme que me tiró una mirada fatal, entonces le dije si quería que le- Pablo está desconectado.na puerquita Manu dice: No jodas agus muy trolo lo que decís Agus dice: Pará que te cuento el otro día conocí un negro enorme y me tiró una mirada fatal entonces le dije si quería que le -Manu está desconectado-
Ayer a las 10:16 · Me gusta
Javier V.                  juaaaaa! juaaaaaaa!
Hace 23 horas · Me gusta
Leo C.                      jajajajajajajajaja!! hey sos muy boludo. fijate dónde anduviste y tratá de cerrar las ventanas. gayyyyyyyyyyyy!!!
Hace 22 horas · Me gusta
Romina A.                No inventes pelotudeces Mariano. Lamentable lo tuyo.
Hace 15 horas · Me gusta

3 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, sin dudas, yo le hubiera creído…

jueves, 2 de junio de 2011

La vendedora de Cerillas y La compradora de ilusiones

(versión mariapénica de cuentos tradicionales y sucesos de la historia)
La Vendedora de cerillas de Hans Christian Andersen
La noche se venía encima, y en medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña caminaba por la calle sin abrigo, prácticamente desnuda. Sólo llevaba un delantal con algunas docenas de cajas de fósforos  mientras  pregonaba incansable su modesta mercancía.
No era un buen día. Ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un céntimo.
- ¿Quiere usted fósforos, señor? - preguntó a un caballero que pasó a su lado. - No, gracias. Además, con este frío sacar las manos de los bolsillos no debe ser muy agradable - respondió el hombre, marchándose muy deprisa.
Ella se sentó en la vereda, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de su cuerpo entumecido.  No se atrevía a volver a su casa con todos los fósforos y sin una sola moneda. Como el frío era muy intenso, encendió uno de los fósforos para calentarse las manos. ¡Qué luz tan hermosa! La niña creyó que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas navideñas. Pero, como todo lo bueno acaba rápido en este mundo, la llama de la cerilla se apagó y la niña se encontró sola en aquella calle nuevamente. Entonces decidió frotar otra, que ardió y brilló como la primera. En esta oportunidad, la pequeña creyó ver una habitación con una mesa cubierta por un blanco mantel resplandeciente con un manjar sobre ella. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! Comería comida caliente aquella noche… Pero la segunda cerilla también se apagó, y lo único que quedó ante ella fue una pared impenetrable y fría.
Encendió un tercer fósforo. Imaginó un árbol de navidad con miles de luces que ardían brillantes en el oscuro cielo. Embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó, comprendiendo que no eran luces, sino las estrellas del cielo las que brillaban. Justo en ese momento, una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.
-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita le había dicho muchas veces que cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el cielo.
Sólo le quedaba una última cerilla en su mano. La frotó una vez más contra la pared, y delante suyo se hizo presente una gran luz, en medio de la cual, estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.
-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como todo lo que he visto producto de la luz de las cerillas!
La anciana, tomó a la niña de la mano, y las dos se elevaron en medio de una gran luz resplandeciente…
Cuando llegó el nuevo día, seguía sentada la niña entre las dos casas, muerta.
-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dirá alguien.
Pero nadie conocerá jamás las hermosas cosas que vio esa dulce niña, ni en medio de qué luminiscencia  entró con su abuela en el reino de los cielos.
FIN.

El paralelismo de las historias es cruelmente revelador...

La compradora de ilusiones de Maria Pena
La vida se le venía encima, y en medio del frío y de la oscuridad, una pobre mujer de más de treinta años no tenía quien la desnude.  Sólo llevaba en la cabeza un par de recuerdos e ilusiones mientras  pregonaba por conseguir algo como la gente.
Hacía tiempo que no tenía un buen día. Ningún macho reproductor que la amara se había presentado, y, por consiguiente, la mujer no había logrado formar una pareja estable.
- ¿Quiere usted casarse conmigo, señor? - preguntó a un caballero que pasó a su lado.
- No, gracias. Además, con esa cara, no debe ser muy agradable estar al lado suyo - respondió el hombre, marchándose muy deprisa.
Ella entró a su departamento de soltera, y se acurrucó en su cama entre dos almohadones. La soledad se apoderaba de su cuerpo bastante baqueteado. Como la sensación de vacío era muy intensa, encendió su imaginación para consolarse. ¡Qué hombre tan hermoso! La mujer creyó que estaba sentada frente a una gran chimenea de hierro, junto a un increíble y musculoso ejemplar masculino completamente en bolas. Pero, como todo lo bueno acaba rápido en este mundo, la llama de su imaginación se apagó y la mujer se encontró sola en aquella habitación nuevamente. Entonces decidió soñar otra situación, que ardió y brilló como la primera. En esta oportunidad, la muchacha creyó ver una habitación con una cama cubierta por blancas sábanas resplandecientes y un apuesto caballero que exudaba virilidad sobre ella. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! Comería comida caliente aquella noche… Pero la segunda fantasía también se apagó, y lo único que quedó ante ella fue un almohadón apretujado entre sus manos y la idea de que ella era “IMPENETRABLE”.
Encendió una tercera utopía. Se imaginó su casamiento, caminando por el pasillo de la iglesia con ese largo y hermoso vestido blanco, el lugar decorado con miles de luces que ardían brillantes en el cielo de la capilla. Embelesada, levantó entonces las dos manos, y su pensamiento se apagó, comprendiendo que no eran luces, sino estrellas que daban vueltas por su cabeza del tremendo golpe que se había dado al caerse de la cama. Justo en ese momento, el teléfono sonó.

-Esto quiere decir que alguien quiere estar conmigo- pensó la mujer.
Sólo le quedaba una última esperanza en su corazón. La dejó fluir una vez más, y del otro lado del teléfono escuchó la gruesa voz de un hombre con un “Hola” sublime y radiante.
-¡Amor!- gritó la mujer-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague esta ilusión, sé muy bien que ya no te escucharé más! ¡Desaparecerás como todo lo que he visto producto de la luz de mis fantasías!
El hombre confundido, tomó el auricular del teléfono con la mano y cortó rápidamente dándose cuenta que era número equivocado… Él solamente quería pedir una pizza.
Cuando llegó el nuevo día, seguía sentada la mujer frente al teléfono, muerta de sueño ya que no había podido pegar un ojo en toda la noche.
 -¡Cómo se habrá quedado de caliente la pobrecita!- dirá alguien.  
Y es la pura verdad...
FIN.

2 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, "No voy a hacer más declaraciones..."

Dedicado a I.M. en el día de su cumpleaños, que me contó el cuento de "La vendedora de Cerillas".

miércoles, 1 de junio de 2011

“¡Ay, pobreeeeee…!”

Mi vida se construye a partir de una serie de fórmulas y convenciones propias del género femenino. Por lo predecible de mis historias y sus sistemáticos finales anunciados, creo que una empresa como Hollywood podría llegar a estar interesada en enlatarme en una de sus comedias románticas.
Soy una mujer de más de treinta años, torpe, con un trabajo rutinario, sin pareja estable, desagraciada a nivel estético, inestable en cuanto a las emociones y fácilmente olvidable por un hombre. 
Y bueno, me animo a decir que estoy como para protagonizar una película de enredos norteamericana porque me siento en una buena racha.   
El mes de mayo fue una aventura épica para mí y aunque nunca me gustó ostentar de mi buena fortuna, aquí dejo un resumen de los acontecimientos que marcaron los últimos treinta días de mi vida:
Salí con un tipo al que le dije “creo que te amo” en una de las primeras salidas y con eso logré que se esfumara como por arte de magia sin siquiera despedirse.
Tuve gastroenterocolitis aguda con fuertes retorcijones de panza. La cantidad de gases que circulaban por mis intestinos era tan grande que casi me proponen exportarlos al exterior.
En un ataque de ama de casa desesperada, quise dedicarme a las tareas domésticas pero casi prendo fuego el departamento y terminé internada por intoxicación al combinar distintos productos químicos para limpiar.
Me reencontré con mi ex después de seis meses de agónica espera. Lo invité a cenar, y apenas terminamos de comer, me enterró la batata. Esa misma noche salió con una rubia después de haber fingido un problema y rajarse de mi casa rápidamente. Obviamente, no supe nada más de él.
Padecí fobia social y ataques de pánico.
Logré sobrellevar un crítico caso de angustia oral consumiendo compulsivamente todo tipo de carbohidratos. Engordé más de 5 kilos.
Descubrí en mi rostro arrugas nuevas y en mi cabeza un par de canas que antes no estaban.
De casualidad, me encontré con una ex compañera del secundario que hacía más de 10 años que no veía. La yegua estaba hecha una diosa. Yo parecía un Teletubbie. Nuestra despedida se cerró con un “gorda putaaaaaaaaaaa” de mi parte ya que la muy mosquita muerta se atrevió a preguntarme si yo estaba más gorda.
Para calmar mi esquizofrenia, probé todo tipo de terapias alternativas, desde flores de Bach hasta armonización con sonidos. También me compré un libro para iniciarme en la meditación pero todavía ni lo abrí. Nada de eso funcionó.
Por último, ayer me compré un par de zapatillas nuevas porque me había propuesto bajar esos kilitos de más retomando mi rutina en el gimnasio. Salí del edificio con el entusiasmo del primer día y como para cerrar este ciclo de sucesos de mierda, pisé CACA DE PERRO. ¡Mi calzado blanco de cuero Nº38 quedó completamente recubierto por un sorete Nº45!
Y bue… Si algún productor está interesado en llevar mi excéntrica vida a la pantalla grande, no tiene más que llamarme. Si por casualidad tardo en atender el teléfono, por favor, insistan. A mi lista de desaciertos, debo agregarle “despelotada”; cada dos por tres, pierdo o me roban el celular.

1 de junio de 2011 – Diario de Maria Pena, mujer que figura en el libro de los Records Guinness como la persona a la que más veces le dijeron “¡Ay, pobreeeeee…!” del mundo entero.
(ACLARACIÓN: Adjunto la fotografía porque dicen que pisar mierda trae buena suerte; y por el tamaño de la que pisé yo ayer, creo que el futuro es muy prometedor para mí...)